13 de enero 2004 - 00:00

La carne orgánica, con perspectivas de mejora

El caso de la EEB (conocida como enfermedad de la «vaca loca») reportado en los EE.UU. tendrá un impacto importante sobre el consumo de carnes orgánicas, tanto en ese país como en el Canadá, sostiene un informe oficial sobre alimentos orgánicos distribuido por la Secretaría de Agricultura de la Nación.

La industria cárnica bovina americana representa aproximadamente u$s 175.000 millones,
incluyendo ventas y otras industrias relacionadas (insumos respectivos, etc.). Los Estados Unidos es el mayor productor de carne del mundo (11 millones de toneladas al año) y el segundo exportador.

Por otro lado, la industria canadiense de la carne vacuna es la que primero se ha visto afectada por el caso de la EEB, de forma tal que el gobierno de Ottawa estima pérdidas por u$s 2.500 millones debido a la retracción del consumo y a la caída de las exportaciones.

Si el impacto sobre la cadena bovina canadiense es un indicador para economías similares, es posible inferir el alto impacto que el tema puede tener sobre la economía americana. La carne vacuna es uno de los principales alimentos de la dieta estadounidense y, de verse afectada, los problemas se extenderían de inmediato al comercio minorista, los restoranes y el sector financiero. Un estudio prospectivo realizado en 2001 estimó las pérdidas potenciales por un brote de la EEB en u$s 15.000 millones. Otro indicador de la importancia de la crisis es que cerca de 30 países han cerrado sus fronteras a las carnes norteamericanas, produciendo un perjuicio de u$s 2.600 millones al sector exportador.

Este escenario tan poco halagüeño se muestra como una gran oportunidad para la industria cárnica orgánica
. Las ventas de productos animales ecológicos tienden a crecer ante problemas de seguridad alimentaria. De hecho, no se han registrado casos de EEB en animales criados bajo normas orgánicas. Por otro lado, las encuestas demuestran que el estadounidense promedio considera que la carne orgánica es más «sana» que la convencional. Tradicionalmente, el mercado de las carnes orgánicas crece a un ritmo más lento que el resto de las agroindustrias ecológicas. La mayor parte de la carne orgánica americana se produce en pequeña escala y carece de infraestructura para la distribución.

Una buena parte de la carne ecológica pasa directamente del campo al consumidor, sin intermediarios, a un precio hasta tres veces mayor que el de la carne convencional. Por estas razones, la carne orgánica no representa más que 0,02% del total de las ventas de carne en EE.UU.


El impacto de la EEB en la cadena de la carne orgánica puede darse desde varios aspectos:

Demanda del consumidor: en Canadá las ventas de carne orgánica se multiplicaron por tres después del caso de la EEB, mientras que en los EE.UU. se podrían duplicar durante 2004, en caso de que llegue a los comercios minoristas el volumen suficiente.

Interés del sector minorista: tradicionalmente, el sector minorista americano no prestaba atención a las carnes orgánicas, ya que relacionaba a la producción ecológica con los productos vegetales. En efecto, sólo la cadena Alberston's ofreció carne orgánica en sus góndolas durante 2003. El caso de la EEB ha determinado un aumento del interés de los consumidores en las carnes ecológicas, interés que se traduce de inmediato en presión sobre los minoristas.

La producción orgánica como alternativa de reconversión: luego de la difusión de la EEB, muchos ganaderos comenzaron a considerar la posibilidad de la producción ecológica. Sólo 0,2% de las tierras destinadas a ganadería en los Estados Unidos se encuentra bajo certificación, sin embargo se prevé un gran crecimiento de las áreas dedicadas a esta producción.

Conformación de cadenas de abastecimiento: la presión ejercida por los consumidores sobre los minoristas permite inferir la rápida articulación de cadenas de abastecimiento.

Compañías dedicadas a la carne convencional como Dakota Beef ya han cerrado acuerdos con productores y minoristas para la comercialización de carnes ecológicas, de forma tal de aprovechar la infraestructura de distribución existente. Es muy probable que otros grandes frigoríficos opten por la misma estrategia.

Las importaciones: la EEB y su impacto sobre la demanda crearán durante 2004 grandes oportunidades de negocios para los exportadores de carne orgánica de todo el mundo que se adapten a las normas que establece el USDA.
Actualmente, la carne ecológica, tanto la bovina como la porcina, llega a los estados de América del Norte desde Europa y Australia. Es previsible que América latina tendrá un lugar importante en el futuro cercano como proveedor de carnes orgánicas tanto ya sea para los EE.UU. como para Canadá, dice
Agricultura en base a un informe de Organic Monitor.

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