19 de junio 2003 - 00:00

La invernada, ante la competencia agrícola

Se presenta en el cuadro adjunto el margen bruto de invernada para un planteo productivo de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Este corresponde a un planteo extensivo de producción de carne de 306 kg/ha/ año. Se presenta, asimismo, la sensibilidad de los resultados a variaciones de +/-10% para los precios actuales del novillo y del ternero. Los precios y los costos se expresan en dólares libres a una paridad de 2,81 pesos por dólar.
La actividad ganadera de invernada se realiza sobre tierras de capacidad agrícola. El capital invertido en el planteo adjunto es de 246 u$s/ha, con un margen bruto anualizado de 82,36 u$s/ha.
En contraste, los costos directos para un maíz por administración en siembra directa en la zona con tecnología media es de 173 u$s/ ha, incluyendo la fertilización con 120 kg/ha de urea y 50 kg/ha de fosfato monoamónico, y el margen bruto para un rinde de 80 qq/ha es de 204 u$s/ha para un precio esperado de 78 u$s/t (Márgenes Agropecuarios, Junio/’03). Para soja de primera en siembra directa, el costo directo es de 120 u$s/ ha, y el margen bruto proyectado para un rinde de 30 qq/ha y un precio de 145 u$s/t es de 200 u$s/ha. Si bien los márgenes son similares, la preeminencia de la soja se centra, por un lado, en el menor requerimiento de capital y el mayor retorno por peso invertido; y por otro, en la facilidad de manejodel cultivo que brindan las variedades RR y la siembra directa, y la mayor plasticidad de este cultivo antes situaciones de estrés.
Las diferencias en cuanto a la rentabilidad del capital invertido en la invernada en comparación con la agricultura son muy marcadas, y si bien los riesgos entre ambas actividades son diferentes, explican la gran disminución sufrida en el área de invernada, que se agravó luego de las recientes inundaciones por pérdida de pasturas que no han sido renovadas.
Los campos que aún realizan invernada la limitan a los lotes no aptos para la agricultura, con lo cual la producción de forraje y las ganancias de peso se ven resentidas. En muchos casos, se mantiene la carga animal, pero con aumento de suplementación con grano.
También han reaparecido los feedlots. La relación entre el precio del ternero para invernada y el precio del novillo gordo fue generalmente 1,1 a 1 a favor del ternero. La relación actual, de 0,98 a 1 es muy conveniente para la reposición de terneros y refleja también la debilidad de la demanda como consecuencia de la disminución mencionada en el área de invernada. Los negocios de capitalización en invernada han desaparecido, puesto que quien disponía de campo para recibir terneros en capitalización prefiere hacer agricultura. Las piezas del negocio ganadero se reacomodan a la realidad actual.


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