El fenómeno de La Niña, que afectó los cultivos argentinos el año pasado, continuará hasta octubre y noviembre, pero será más leve según estudios del científico mendocino Ricardo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla).
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Villalba considera que habrá menos nieve en el invierno de Mendoza y que aumentarán las precipitaciones estivales en el llano de esa región. En Mendoza se registró 80% de las precipitaciones anuales, en menos de tres meses, entre enero y marzo lo que afectó a la actividad vitivinícola. El fenómeno climático «La Niña terminará en octubre, noviembre, después del invierno, salvo que se invierta la circulación o volvamos a tener un centro de alta presión y rebote otra vez el frío de antártida hacia Sudamérica», dijo el especialista.
«El clima afectará la calidad de las uvas y en el caso de la variedad Malbec, irá desapareciendo por las ondas de calor que modificarán características propias de este suelo», explicó.
Los pronósticos auguran para 2008 precipitaciones menores que las normales para la región del centro oeste de la Argentina, Santa Fe, Entre Ríos, parte del Norte de Buenos Aires, y la posibilidad de heladas tempranas y tardías.
«Sin embargo va a ser más leve que el año pasado, no va a haber grandes anomalías como cuando hubo temperaturas inusuales de menos dos a menos cuatro grados», advirtió.
La Niña según especialistas chilenos comenzó en junio de 2007, y puso a su país frente a la peor sequía de los últimos cien años, y en emergencia a 90% de los municipios chilenos.
En la Argentina las condiciones climáticas del año pasado disminuyeron los rindes de la soja en por lo menos 5 quintales (500 kilogramos) por hectárea, hirieron de gravedad al trigo del sur bonaerense y eliminó el grano en varios lotes de girasol, además de quemar parte de la siembra de maíz y de reducir las posibilidades de la soja de segunda siembra.
«Siempre hubo sequías (como puede ocurrir en el norte de Santa Fe) y años húmedos, lo que ocurre es que ahora, a esa variabilidad natural, está impuesta una variabilidad que es debida a la actividad humana, al calentamiento global, al aumento de gases de tipo invernadero en el mundo y asociados a la actividad del hombre» sostuvo Villalba. En Mendoza los efectos se ven en las viñas que « están más expuestas a enfermedades de hongos, eso indica que el viñatero tiene que curar muchas más veces el viñedo y mantener el control».
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