6 de marzo 2017 - 19:31

La producción de peras y manzanas en 2016 fue la más baja en 10 años

En valores, las exportaciones de peras y manzanas sumaron u$s 371 millones el año pasado, cifra que resultó 12,09% inferior a los u$s 422 millones ingresados en 2015 por las ventas de estas frutas al exterior.
En valores, las exportaciones de peras y manzanas sumaron u$s 371 millones el año pasado, cifra que resultó 12,09% inferior a los u$s 422 millones ingresados en 2015 por las ventas de estas frutas al exterior.
La producción de peras y manzanas alcanzó en 2016 un millón 341 mil toneladas, lo que significó una baja de 16,92% en comparación con el año anterior, y constituyó la marca más baja en los últimos diez años, según un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav).

El informe de la Undav, en base a datos de la Asociación Mundial de Manzanas y Peras, puntualizó que por cada kilo de manzana el productor recibe $ 4,2, cuando el precio en góndola alcanza a $ 48, lo que significa una diferencia de 11,5 veces entre lo que percibe el fruticultor y lo que paga el público. Lo mismo sucede con las peras, que por cada kilo el productor recibe $ 3,3, al tiempo que el consumidor paga $ 31,2, es decir, 9,5 veces más.

El viernes último un grupo de fruticultores integrantes de la Federación de Productores de Frutas de Río Negro y Neuquén regalaron "fruta que no se puede vender" en el puente carretero que une ambas ciudades, por la "pérdida total de rentabilidad".

El secretario de la Federación, Marcelo Coroliani, dijo a Télam que el precio de costo de producción de la fruta está fijado por la Mesa de Contractualización en u$s 0,34 a partir de un trabajo realizado la Universidad Nacional del Comahue, "pero en realidad el productor sólo recibe el 60% de ese precio".

En este marco, el análisis de la Undav destacó que "la exportación de peras y manzanas bajó en comparación con 2015 por el aumento de costos internos y la pérdida de mercados externos en favor de los principales competidores de la Argentina", que son Chile, Brasil, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Además, subrayó que "las importaciones de frutas, que sumaron 4.032 toneladas en 2016, resultaron 34 veces mayores a las de 2015". Cabe mencionar que la producción de manzanas se concentra en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, en tanto que la de peras se encuentra en Mendoza.

A contramano del crecimiento de las importaciones, la exportación de manzanas de Río Negro pasó de 83 mil 362 toneladas en 2015 a 66 mil 211 el año pasado, lo que significó una caída de 18,2% interanual. Por su parte, las ventas externas de peras de Mendoza pasaron de 6.064 a 3.234 en el mismo periodo, con una baja de 46,7%.

En valores, las exportaciones de peras y manzanas sumaron u$s 371 millones el año pasado, cifra que resultó 12,09% inferior a los u$s 422 millones ingresados en 2015 por las ventas de estas frutas al exterior.

La producción de peras y manzanas en 2007 fue de 1,78 millones; en 2008, de 1,70 millones; en 2009, de 1,82 millones; en 2010, de 1,57 millones; en 2011, de 1,89 millones; en 2012, de 1,65 millones; en 2013, de 1,79 millones; en 2014, de 1,68 millones; en 2015, de 1,64 millones; y en 2016, de 1,34 millones, siendo esta última la más baja en diez años.

En Río Negro, Neuquén y Mendoza se emplazan más de seis mil productores directos, más de 500 galpones de almacenamiento y empaque, además de alrededor de 30 compañías para elaboración de jugos, mermeladas y demás procesados. Esta economía regional genera casi 100.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

"El panorama en el sector externo de la cadena frutícola de las peras y manzanas ha venido sumando inconvenientes, tanto en términos de la locación de productos en el mercado interno, como en cuanto a las colocaciones de productos primarios y procesados en los principales destinos de exportación", destacó la Undav.

Al respecto, concluyó que "en un contexto de inflación de costos creciente, de una deficiente infraestructura de rutas para distribuir la producción y de un sistema tributario que recae en mayor medida sobre el eslabón más débil de la cadena, la crisis sistémica del sector no parece estar cerca de verificar un cambio de tendencia".

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