21 de octubre 2005 - 00:00

La soja vuelve a golpear a cereales esta campaña

En 20 años, la soja ganó participación en la producción total de granos del país.
En 20 años, la soja ganó participación en la producción total de granos del país.
Ante una conjunción de malas condiciones climáticas, caída en los precios internacionales de los principales granos y políticas locales contrarias al impulso productivo agropecuario (ya que atentan contra su renta), en esta campaña nuevamente la soja le «recortará» una tajada a otros cultivos.

Así, mientras que el trigo y el maíz perderían entre 8 y 10 millones de toneladas ( siempre y cuando las condiciones climáticas se estabilicen a partir de ahora), la oleaginosa podría registrar un nuevo avance de otros 5 millones de toneladas, llevando así su producción a alrededor de 43 millones, es decir, cerca de 55% del total de la producción agrícola que se estima para esta campaña, contra 47% que había logrado en la 2004/2005. Contrariamente a lo que sostienen algunos, el problema no es la «sojización», es decir, el avance de este cultivo. El problema es el retroceso de los otros, o sea, que no haya un crecimiento parejo ni un aumento genuino y estable de la agricultura en su conjunto. Tampoco el error está en las decisiones empresarias, de los productores, que optan por la soja en detrimento, especialmente, del maíz ( aunque también alcanza al trigo en esta campaña), ya que contra un costo de implantación de u$s 182 por hectárea de la oleaginosa, el otrora rey de los cereales supera los u$s 320 por unidad de superficie. Es decir que mientras la soja requiere 10 quintales por hectárea para cubrir la siembra, el maíz exige, de acuerdo con los niveles actuales de cotización para la época de cosecha de, al menos, 50 quintales sólo para implantarlo, mientras que el rinde de indiferencia final, cosechado, asciende a más de 83 quintales.

El riesgo, entonces, es demasiado para encarar semejante inversión, especialmente teniendo en cuenta las más que variables condiciones climáticas de esta temporada.
Por eso también llaman la atención las estimaciones oficiales, que hablan de una reducción -ahora aumentada- en el área maicera de 8,5%, mientras los analistas más conservadores la ubican ya en alrededor de 15%. Naturalmente, la reducción impactará también en la cosecha, que volvería a retroceder en esta campaña a alrededor de 77-78 millones de toneladas, aunque la soja vuelva a mostrar otro récord, favorecida por su resistencia y lo barato (comparativamente) de su cultivo.

• Alarmante

En este contexto, lo realmente llamativo, o alarmante, según el punto de vista, es que las autoridades, especialmente económicas, sigan empeñadas en un esquema tributario que impide producir. Que mientras se sostiene el «respaldo» a la exportación a partir de un dólar relativamente alto, se accione en contra de esa posibilidad vía recorte en los precios que se reciben (por la aplicación de impuestos a la exportación -retenciones-, impuesto al cheque, IVA que no se logran cobrar, Sellos, etc., que, en el caso del maíz, y de acuerdo con un informe de Márgenes Agropecuarios, alcanza a u$s 262 por hectárea, o casi u$s 31 por tonelada, para un rendimiento de alrededor de 85 quintales. En síntesis, producir resulta antieconómico). Todo esto con las cotizaciones y los costos actuales, que, obviamente, pueden cambiar en forma significativa con aumentos en los costos como los laborales, las tarifas y/o los combustibles, entre otros, y que, lamentablemente, no se pueden descartar.

(*) Candidata a 2º senador nacional por Propuesta Republicana -PRO-. Ex subsecretaria de Agricultura de la Nación.

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