"La tecnología es clave en la producción ganadera"

Campo

El Congreso Ganadero del Norte Argentino, organizado por AACREA, que se está desarrollando en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, y se extenderá hasta hoy, prevé aglutinar variadas opiniones sobre la visión de analistas, economistas y productores de toda la región norte del país. La preocupación de la cadena de la carne quedó expuesta en la región. Muchos productores se debaten entre vender sus existencias o seguir apostando a una actividad de largo plazo y lenta amortización. Por lo menos, los ganaderos demuestran que siguen apostando al debate y análisis.

La Argentina cuenta con una enorme superficie ganadera mal aprovechada debido a diversas causas: limitaciones del suelo, escasez de agua para el ganado y falta de infraestructura básica, como canales de drenaje, caminos, energía eléctrica, entre otros.

«Desde hace muchos años me he dedicado a trabajar en los ambientes donde la agricultura no es posible, desarrollando tecnologías que permitan aumentar la cantidad y la calidad del pasto ofrecido al ganado, y no tengo la menor duda de que se puede aumentar enormemente la producción de carne en la Argentina

«En nuestro país existen millones de hectáreas que podrían lograr un nuevo equilibrio productivo y sustentable para la ganadería. Describiré brevemente las opciones tecnológicas disponibles en diversas regiones y ambientes de nuestropaís, las cuales permitirían captar el potencial que hoy se encuentra oculto», dijo Fabián Tommasone, asesor privado, en el Congreso Gandero del Norte Argentino.

1. Montes bajos invadidos por malezas arbustivas que condicionan drásticamente la producción de carne (50 a 70 kg/ha) en el norte de Santa Fe, Entre Ríos y sur del Chaco y de Corrientes. En esas regiones, la siembra directa aérea de especies que se adaptan a las condiciones de esos ambientesnos han permitido no sólo triplicar la producción de carne por hectárea, sino convertirlos además en verdaderos campos de engorde al erradicar o reducir las especies indeseables (chilca, altamisa, renovales de tusca y chañar, duraznillo, etcétera), aprovechando la calidad de los suelos bajo monte.

2. Malezales de Corrientes, donde la producción de carne es muy baja (20 a 40 kg/ha) y se recurre a frecuentes quemas para lograr esas producciones. En tales ambientes, con sistematización y drenaje para regular la salida del agua, además de subdivisión y siembra de pasturas, se logran enormes aumentos de producción (del orden de 150 a 200 kg/ha).

3. Pajonales de Formosa, Corrientes y el Chaco, con un nivel de producción que no supera los 30 kg/ha. En este caso, mediante la tecnología del rejuvenecimiento, los distintos tipos de pajas que dominan los campos naturales son reemplazados por especies nativas de alto valor forrajero, como las gramíneas de agua (Leersia, Luziola, Hymenachme, etcétera), que estaban a punto de perderse debido al sobrepastoreo. Además, con esa tecnología se reducen al mínimo los riesgos de incendios.

4. Campos invadidos por el espartillo en el norte de Santa Fe y parte de Córdoba, que generan producciones de carne muy pobres. Estos ambientes pueden cambiar radicalmente mediante la sistematización y el drenaje de los suelos para regular la salida del agua, la combinación de labranzas y herbicidas para sembrar praderas y el manejo del forraje en pastoreo rotativo. Todo ello permite lograr aumentos de producción que duplican o triplican la actual.

  • Reemplazo

    Estos son apenas algunos ejemplos de ambientes donde se pueden lograr enormes aumentos de producción; y ello a la par de generar condiciones ambientales muy superiores a las actuales, porque con la implementación de tecnologías probadas desaparece el fuego como herramienta de manejo tradicional. De esta manera, el pastizal degradado es reemplazado por especies valiosas manejadas en forma racional con alambrado eléctrico.

    La clave, en todos los casos, es la reformulación del tapiz, al permitir que las especies nativas -y otras incorporadas que se adapten a las condiciones de suelo y clima-ocupen los espacios que dejan libres las malezas bajo control.

    Con tecnologías como éstas, además del continuo mejoramiento genético que se viene realizando en la ganadería argentina y con un control sanitario ajustado, se puede llegar a un stock vacuno de 70 millones de cabezas.
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