Una forrajera nativa que hasta ahora crecía solamente de manera salvajeen algunos lugares de Santa Fe fue genéticamente mejorada y patentada por científicos argentinos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la Universidad de Buenos Aires (UBA), convirtiéndola en un desarrollo de alto impacto para el sector pecuario.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Con este nuevo producto, denominado Agropiro Criollo, recuperamos un recurso natural del norte argentino, introducimos una nueva especie en cultivo y revalorizamos los recursos naturales como fuente recursos genéticos para la utilización del hombre», explicó Julio Giavedoni, uno de los investigadores que trabajó en el proyecto. «Esta forrajera es especial para aquellos campos destinados a producción pecuaria, tanto de carne como de leche, especialmente bovinos», agregó Giavedoni, investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL.
Giavedoni explicó que «la ganadería ha sido desplazada por la agricultura, dejando los buenos suelos para la parte agrícola. De esta forma, la ganadería está siendo desplazada hacia suelos con limitaciones de producción».
• Adaptación
«La forrajera que desarrollamos tiene un potencial productivo, en cuanto a cantidad y calidad, en suelos con limitaciones de producción, en los que otras especies de plantas no crecen bien. Esta planta está bien adaptada a este tipo de suelos, por lo que los transforma en más ricos para la ganadería».
En el desarrollo de esta nueva forrajera, además de Giavedoni, trabajaron José Pensiero, Marcelo Zavala, Hugo Gutiérrez y Eliana Exner (todos de la UNL), y también un grupo de la Facultad de Agronomía de la UBA, dirigido por Gustavo Schrauf, quien es docente de la cátedra de Genética de la UBA.
La importancia de haber desarrollado un producto natural es otro aspecto destacado por Giavedoni: «El Agropilo Criollo es una forrajera 'mejorada genéticamente', que no es lo mismo que 'modificada genéticamente'. Estos últimos productos son los denominados transgénicos, que contienen genes de otras especies». «La forrajera fue mejorada -precisó- a partir de la selección de un grupo de plantas pertenecientes a la misma especie por el método tradicional de mejoramiento genético.»
Los titulares de la patente y de todas las regalías que genere este producto son, por partes iguales, la UNL y la UBA, donde trabajan los investigadores.
Dejá tu comentario