24 de noviembre 2001 - 00:00

Las lluvias complican la siembra de maíz y girasol

Lo más destacado, lamentablemente, sigue siendo la evolución del clima en toda la Pampa Húmeda. Las nuevas lluvias de la semana pasada siguen complicando la siembra de girasol que ya entra en una etapa crucial y complicada. A su vez, el mercado internacional de aceites observa esta situación, lo que realimenta el círculo vicioso que se completa con la ausencia de vendedores dispuestos a disfrutar de estos buenos precios, ante las dudas que se generan respecto de la siembra y al techo que finalmente vayan a alcanzar las cotizaciones de este producto. En cuanto al trigo, las lluvias vinieron afectando la calidad y también se espera una merma productiva respecto de lo que se imaginaba un mes atrás.

En maíz, el plazo para sembrar se encuentra vencido y lo que se siembre de ahora en más en la zona del norte de Buenos Aires no rendirá lo que esa zona acostumbra a dar. Todo esto determina que haya ya algunas estimaciones privadas que no superan los 12 millones de toneladas de producción, dos millones menos que lo que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) acusó en su último informe de producción, un mes atrás.

Trigo

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA) confirmó una producción de trigo de 17 millones de toneladas, con 6,8 millones de hectáreas. El área de cultivo de maíz declina 100 mil hectáreas, ubicándose ahora en 2,7 millones, algo que según los privados parece demasiado. En soja se estima un área récord de 11,3 millones de hectáreas. En girasol también se confirma el área anterior de 2,1 millones, algo todavía lograble, y sobre todo con el actual nivel de precios que se registran para las posiciones nuevas de este producto en el Mercado a Término.

Con la cosecha de los Estados Unidos ya resuelta, el mercado comenzará de ahora en más a ocuparse de la demanda, que en general ha tenido un comportamiento bastante bueno, no obstante los vaticinios de la recesión mun-dial que se escuchan casi a diario.
Además, los fondos de materias primas no se han mostrado muy entusiasmados a abrir posiciones cortas en los actuales niveles de precios. Muchas veces, y a partir del Día de Acción de Gracias, celebrado desde el jueves pasado en los Estados Unidos, los mercados experimentan algún cambio en su tendencia. Si observamos que se evidenció una ligera mejora en las últimas semanas, y de cumplirse esta profecía, el mercado debería tender a descender. No obstante, cabe aquí tener en cuenta que el rally que se observó desde mediados de octubre en soja, harina y aceite ha sido más que modesto, lo que no debería permitir que este año el tradicional adagio se cumpla.

Hay una buena cantidad de factores alcistas y bajistas en el mercado de oleaginosas,
vinculados los primeros a la demanda y los últimos a la oferta. Entre los alcistas, contamos que:

-Los márgenes de molienda, en general, siguen siendo buenos.

-Los rendimientos de harina en el poroto de soja de los Estados Unidos han resultado no ser tan buenos como en las últimas dos campañas. Este es un factor a tener en cuenta pues seguramente se requerirá mayor cantidad de porotos para generar igual cantidad de harina.

-Los compromisos de exportaciones en los Estados Unidos, como así también los embarques no realizados, exceden a los de un año atrás.

-China ha vuelto a entrar en el mercado de poroto de soja americano, ante la languidez de las disponibilidades sudamericanas, las que a partir de abril comenzarán nuevamente a estar disponibles para el mercado asiático.

-La reducción que se observa mundialmente en las producciones de colza y girasol, generará entusiasmo de compra por aceites de otras calidades, además de mejorar el precio relativo de estos dos productos. La incertidumbre respecto de la producción de girasol en nuestro país, luego de los fracasos de las cosechas rusas y ucranianas de esta última campaña, genera preocupación que se traduce necesariamente en mejoras de los precios.

-La moneda brasileña se ha venido recuperando recientemente, lo que implica por un lado menor necesidad de oferta de los productores de aquello que exportan y una mejor predisposición a importar aquello que necesitan, por ejemplo trigo.

Entre los factores bajistas:


-El USDA está proyectando un incremento de área de soja de 11% en Brasil y de 7% en la Argentina, lo que determinaría las segundas cosechas consecutivas récord en ambos países. El exceso de humedad en ambos países determina una buena reserva que ayudará inicialmente al crecimiento de estos cultivos.

-La historia indica que las cifras de producción finales del USDA se agrandan al final del ciclo. El próximo informe (y el final) de producción de los Estados Unidos se revelará recién en enero, no habrá nuevas estimaciones de la cosecha americana ni sudamericanas hasta aquél entonces.

-El USDA apunta al 5º incremento consecutivo de stocks finales de soja en el ámbito mun-dial, para la próxima campaña 2001/02.

-Los ataques a las torres del 11/9 han deteriorado la confianza de los consumidores, factor que preocupa a la economía norteamericana y a la mundial.

-El mundo se ha venido acostumbrando a recibir grandes cosechas que se suceden unas a otras, la de los Estados Unidos seguida de la de Sudamérica, lo que dificulta cíclicamente y desde hace ya tiempo, mejoras en los precios internacionales.

-La fuerte mejora que evidencia el dólar americano frente al resto de las monedas, como consecuencia del éxito en la campaña a Afganistán, es un factor bajista para los principales países demandantes.

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