14 de noviembre 2001 - 00:00

Las medidas para el agro no solucionarán la crisis

Luego de muchas idas y venidas, finalmente el gobierno nacional lanzó una batería de medidas financieras, impositivas y previsionales que impactan sobre toda la economía del país que, lógicamente, tienen su impacto en todo el agro, que es uno de los componentes fundamentales de la misma.

En este sentido, en breve síntesis, haremos un comentario sobre diversas disposiciones que tienen relación directa con el sector agropecuario y agroindustrial:

La reestructuración de la deuda pública y la posibilidad de cancelar pasivos bancarios en mora por medio de títulos públicos -con una significativa quita en los montos originales-permite una mejora sustancial en la calificación de las empresas del agro, a la vez que redunda en un beneficio para los bancos, que debería traducirse en una baja de la tasa de interés, con todos los beneficios que ello traería aparejado.


Esta no es una medida general, ya que abarca sólo aquellos deudores calificados como 3, 4, 5 o 6 en la normativa del Banco Central, por lo cual crea una injusta discriminación para con aquellos titulares de deudas que, con gran sacrificio, se mantienen en situación regular.

La amplia moratoria impositiva y previsional ha instrumentarse, con plazos máximos hasta 3 o hasta 10 años, constituye una herramienta adecuada para una normalización tributaria, aunque siempre es inequitativa, ya que no se contempla beneficio alguno para el buen contribuyente.

Dicha moratoria contempla, también, la posibilidad de compensar deudas impositivas y previsionales con saldos técnicos de IVA provenientes de inversiones, cuyos montos son significativos en muchas empresas del sector.

Atendiendo a la especial situación de vastas regiones del país declarados como «zonas de desastre», se dispuso una amplia exención impositiva, que abarca al agro y a los sectores industriales, comerciales, forestales y/o de servicios. A su vez, en algunas jurisdicciones, como ser la provincia de Buenos Aires, se dispusieron amplios beneficios impositivos.

La referida norma exime del pago, durante la vigencia de la declaración de zona de desastre, de los impuestos a las ganancias, ganancia mínima presunta, intereses y contribuciones para el capital de las cooperativas, así como para ciertas contribuciones patronales, aportes como trabajadores autónomos y para el régimen simplificado. Queda pendiente por incluir entre las exenciones al Impuesto sobre los Bienes Personales.

Se modifican diversos aspectos formales en cuanto a la liquidación y pago de sueldos y cargas sociales, que merecen un análisis particular. Entre otras medidas, además de la posibilidad de poder computar como crédito fiscal en el IVA el pago de contribuciones patronales, próximamente se deberá depositar en un banco el sueldo bruto, en lugar del neto, que es la modalidad en vigencia hoy.

Se declara de interés nacional la producción y comercialización de biodiesel para su uso como combustible,
otorgando diversas exenciones impositivas para los inversores, a la vez que se asegura un determinado tratamiento impositivo a la comercialización de este combustible.

De funcionar, la implementación de la
«factura de crédito» (similar a la «duplicata» brasilera) permitirá recuperar en menor tiempo el capital de trabajo, hoy afectado por el alargamiento de los plazos en la cadena de pagos.

A fin de mejorar las exposiciones contables de las empresas exportadoras, éstas podrán optar por la
devolución del IVA en dólares.

Por otra parte, debe señalarse que continúan instrumentán-dose las ventajas dispuestas por distintos convenios de competitividad, como -por ejemplo-el arrocero, donde se instituyó la devolución de ambos saldos de IVA, tanto técnico como de libre disponibilidad, así como del impuesto sobre los combustibles (ITC) y otros específicos, que darán indudable impulso a determinadas economías regionales.

A su vez, también están vigentes otras formas de cancelación de deudas impositivas vencidas o obligaciones futuras, mediante títulos públicos, con importantes descuentos, ya que se computan los mismos a su valor nominal, siendo éste muy superior a su valor de mercado.

En síntesis, las medidas apuntan a salir del profundo contexto de recesión actual, pero son siempre insuficientes.
No obstante, por mejores medidas que se pudiesen implementar, la base del éxito está en un acuerdo político y en el restablecimiento de la confianza de inversores y agentes económicos. Sin estos supuestos, es poco lo que pueda esperarse en términos de recuperación económica.

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