Las retenciones al agro son regresivas
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•Rumbo
Los puntos de apoyo para retomar el «rumbo olvidado» están en la experiencia de las organizaciones representativas del agro, los antecedentes de los sistemas de colonización agraria del Banco Nación y de los institutos nacional y provinciales de colonización agraria. Tampoco deben dejarse de examinar los sistemas de colonizaciones privadas que tuvieron como precursores a Aarón Castellanos, Guillermo Lehman y otros tantos.
De allí nacieron las cooperativas agrarias como entes representativos y operativos de los productores organizados y las entidades gremiales que cubren la acción de los agrarios.
Esa expansión organizada de la frontera productiva agropecuaria se detuvo promediando las décadas del '50/'60.
Puede retomarse con la acción combinada del sector público, el sector privado y la inversión externa, mediante planes sustentables donde el rol de la inversión externa tendrá que ver con la infraestructura, la mecanización, y parte de la tierra y la acción pública y privada nacional tendrá que ver con el recurso más valioso que son las familias pobladoras, el territorio, el apoyo tecnológico, la organización productiva y comercial, y su integración a la cadena operativa del país.
Hay un proyecto de ley de cooperativas agrarias con despacho favorable de comisión en la Cámara de Diputados de la Nación, que si fuera sancionado, sería un instrumento asociativo muy útil para la convergencia de la inversión externa y los productores integrantes de las colonizaciones. Los bienes de la naturaleza aumentan su valor cuando adquieren un sentido humano. En la actualidad, hay pueblos que luchan y mueren por su territorio. Nadie podría entender al pueblo argentino si deja vacante su propio territorio porque ha olvidado su ocupación e ignora las posibilidades de su uso.
Tampoco es entendible que lo que hoy genera el agro productivo, que es el espejo de lo que puede ser el territorio vacío, se haga propicio para aplicarles impuestos a las exportaciones que lo discriminan del resto de los contribuyentes, sin otro justificativo que la desesperación y el oportunismo, para recaudar más.
Impuestos regresivos como las retenciones a las exportaciones agropecuarias retrotraen a los viejos tiempos de la parálisis productiva agropecuaria, cuando la cuestión era seguir la fiesta distributiva día por día, sin pensar que se incubaba la escasez y la penuria del presente. Con ese criterio impositivo, que se mueve al compás de los sobresaltos de los recaudadores, no será posible presentar propuestas serias a la inversión externa, y el «rumbo olvidado» seguirá ajeno a las mentes de aquellos que dirigen el país.


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