El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva celebró el lunes el acuerdo marco alcanzado el fin de semana en el seno de la Organización Mundial del Comercio y aseguró que la unión de los países emergentes fue clave para salvar del fracaso la Ronda de Doha.
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"Abrir nuevos espacios y relaciones fue una tarea muy grande que conseguimos coronar con cierto éxito (...) en Ginebra, cuando conseguimos por fin sensibilizar corazones y mentes americanas y europeas y el subsidio ya no es más una traba tan grande para que podamos exportar determinados productos", dijo Lula en Sao paulo.
El sábado, en Ginebra, países ricos y pobres lograron encaminar las problemáticas conversaciones mundiales sobre liberalización comercial al firmar un acuerdo marco que dispone la eliminación de los subsidios a la exportación, aunque sin ponerle una fecha.
Brasil, junto a la India, lideran el G-20, grupo de países emergentes que jugaron un papel clave en las negociaciones, que tambalearon el año pasado en Cancún.
El gobierno brasileño evaluó como una victoria el acuerdo, aunque varios especialistas dijeron que aún es difícil afirmar que la conclusión de la Ronda de Doha será en el 2005, tal como se prevé.
El canciller de Brasil, Celso Amorim, que estuvo en Ginebra y participó activamente en las negociaciones, dijo que el texto del acuerdo que permitió destrabar las tratativas en la OMC reconoce las distorsiones causadas por los subsidios en el comercio internacional y significa "el comienzo del fin" para esos subsidios.
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