25 de mayo 2004 - 00:00

Mal: variedades obsoletas y carpocapsa en manzanas

La carpocapsa frenó exportaciones a Brasil e inquieta la limitación de acceso a los mercados impuesta a variedades que no son requeridas por el consumo internacional.
La carpocapsa frenó exportaciones a Brasil e inquieta la limitación de acceso a los mercados impuesta a variedades que no son requeridas por el consumo internacional.
La producción de peras y manzanas ocupa unas 82.000 hectáreas; 90% está ubicado en los valles de Río Negro y Neuquén. Como consecuencia de la mejora en el tipo de cambio, la actividad frutícola con perfil exportador ha sido beneficiada, pero no lo suficiente como para superar problemas de vieja data.

El mercado mundial de peras frescas es provisto en 20% por la Argentina, que ocupa el primer lugar entre los exportadores de dicho producto
. Más de la mitad de la producción se vende al exterior, aproximadamente 330.000 toneladas en el transcurso de 2003, por un valor cercano a u$s 150 millones. Adicionalmente se coloca jugo concentrado, unas 20.000 toneladas, cuyo comprador es casi exclusivamente los Estados Unidos.

Las variedades más solicitadas son Williams y Packam's Triumph, cuyas calidades son excelentes y no igualadas por el resto de los competidores del Hemisferio Sur. El principal destino de las exportaciones es Rusia, con 20% del total, le siguen Italia, Brasil y los Estados Unidos, y el resto se reparte entre países de la Unión Europea y México. La situación favorable del mercado internacional fue rápidamente advertida por los productores locales, lo que permitió más que duplicar las ventas externas en los últimos diez años, tendencia que se vio acentuada por el favorable tipo de cambio.

Sin embargo, mantener esta situación requerirá un fuerte proceso de reconversión y modernización puesto que más de la tercera parte de las plantaciones supera los 20 años de edad, hecho que limita los rendimientos obtenidos. Las perspectivas para este año no son demasiado alentadoras, la Secretaría de Agricultura estima una merma de 20% en la producción por efectos climáticos, esencialmente las heladas tardías caídas en el mes de octubre.

La producción de manzanas, que es de 1,5 millón de toneladas, atraviesa algunos problemas de larga data que tienen tanto que ver con el lento crecimiento de la oferta, como con la escasa variedad y calidad del producto
.

Durante la década 1990-2000, la producción nacional creció a una tasa anual promedio de 3% siendo 67% de la cosecha de la variedad Red Delicious y 25% de la Granny Smith. A las variedades Gala, Fuji y Golden, de gran aceptación en los mercados mundiales, sólo le corresponde 1% de la cosecha.

Los problemas tienen dos vertientes: en primer lugar, la obsolescencia de los plantíos, ya que más de 50 por ciento cuenta con más de veinte años de antigüedad, lo que provoca rendimientos decrecientes. En segundo lugar, las variedades predominantes no son requeridas por los mercados externos, hechos a los que se suman problemas sanitarios ocasionados principalmente por la carpocapsa, que impone límites al acceso a nuevos mercados y a los destinos tradicionales como Brasil, país que ha establecido restricciones cuarentenarias para las manzanas y peras argentinas.

• Consumo

Si a esta situación se le suma un consumo interno relativamente bajo (10 kg/hab./año) se obtiene como resultante que más de la mitad de la cosecha se destine a la industria, básicamente jugo concentrado que se exporta en 95% a los Estados Unidos por un valor de u$s 80 millones. Debe advertirse, que si bien la industria ha alcanzadoaltos niveles de eficiencia,el producto con mayor valor relativo es la fruta fresca y, dentro de este rubro, la destinada a la exportación.

Todo esto se refleja en la estructura del comercio internacional.
La Argentina, como oferente de manzanas del Hemisferio Sur, tiene como competidores a Chile, Nueva Zelanda y Sudáfrica, países que se destacan por su perfil exportador. La Argentina vende al exterior sólo 18% del volumen de su producción de manzanas, mientras Nueva Zelanda vende 63%, Chile 55% y Sudáfrica 47%.

En consecuencia, y al igual que el panorama descripto para las peras, es evidente que el sector necesita reconvertir sus plantíos y técnicas de comercialización. La tecnología disponible podría aplicarse a nuevas plantaciones con la incorporación de los varietales requeridos por los mercados externos. De este modo, aumentaría el volumen de fruta fresca, incrementándose la oferta exportable y ofreciendo mejor calidad al mercado doméstico.

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