29 de julio 2002 - 00:00

Malo: costos para el agro suben 30%

La polémica está instalada. Enrique Crotto dijo que la próxima campaña se reducirá 20 millones de toneladas debido a la crisis. Desde el gobierno, el ex presidente de CRA y ahora funcionario Arturo Navarro salió a contestarle. Y levantó más virulentas críticas. Pero inmediatamente los analistas del sector también comenzaron a responder. La postura oficial busca defender la idea de que en los últimos meses no empeoró la situación del campo. La devaluación, sus impulsores, los precios relativos y las perspectivas del sector siguen estando en discusión. Hoy, otra opinión de un economista y productor agropecuario.

Sin ánimo de desacreditar y, por el contrario, con total espíritu de hacer prevalecer la verdad como único principio sobre el cual se puede reconstruir la Argentina, deseo expresar mi total desencanto sobre los enunciados erróneos y tendenciosos de Arturo Navarro.Un simple análisis de precios relativos no explica la realidad de las explotaciones agropecuarias y su proyección a futuro. La realidad es que la cadena comercial y de pagos está cortada, con múltiples disputas entre clientes, proveedores y compradore s. El único financiamiento a cosecha es para semillas, porque no se pueden guardar de una campaña a la otra. En granos, la exportación paga 90% de contado, 10% a 120 días en pesos y no compra a exentos de retención de IVA.

Si esto se suma a las retenciones de 20%, la relación insumo/ producto en muchos casos se ha encarecido en 30% para pago contado. A pesar del alza de los precios externos por razones climáticas en los Estados Unidos, los precios locales no han reflejado más de 15% de la mejora externa y los precios que se observan a futuro para nueva cosecha en el mercado local son inferiores a los operados a igual fecha del ciclo anterior.

No es verdad que los arrendamientos hayan aumentado en dólares, salvo casos puntuales de algunas zonas de Córdoba, donde, por los buenos rindes obtenidos en las últimas campañas, han reducido la brecha con las zonas núcleo
. En la mayoría de las zonas productoras, han bajado en quintales por hectárea, se pagan en cuotas en vez de contado y parte a cosecha. Como los precios en dólares han venido siendo inferiores al año anterior y los futuros a cosecha también son inferiores aún, el pago de arrendamientos por hectárea es menor.

En muchas zonas que se arrendaba a porcentaje, como el contratista no tiene financiamiento, los dueños de la tierra han reducido sus pretensiones para buscar capitalistas que le aseguran quintales fijos, pero con 30% menos de renta.

• Insumos en problemas

La importación de fertilizante y agroquímicos ha caído drásticamente, y si bien parte del stock está en Montevideo, habrá serios problemas para poder ser distribuido y comercializado en plena cosecha. Muchos de los productores que mantienen altos stocks de soja se niegan a cancelar sus deudas de insumos porque no tienen financiamiento para la próxima siembra.

La producción tal vez no caiga en 20 millones de toneladas porque es posible que el cultivo de trigo compense con mejores rindes la muy mala cosecha del año anterior. Pero sí caerá por menor área sembrada (se abandonan zonas nuevas), pero principalmente por una fuerte reducción del paquete tecnológico. Y previsiblemente el maíz será el más afectado, atemperado sólo por la situación internacional favorable. Hay un fuerte retroceso de campos en directa que vuelven a labranza convencional.

• Hacienda sin terminar

En ganadería, sin dejar de reconocer las buenas perspectivas que presentan las exportaciones, también hay que destacar la abultada faena de haciendas sin terminar que se está produciendo desde enero pasado, ante las carencias financieras y la imposibilidad de suplementar con granos.

Se observa de este modo una depresión en los precios de la cría e invernada que comprometen la oferta necesaria para expandir las exportaciones.

El único aporte valedero (del artículo de Navarro) ha sido mostrar a las claras quiénes han promovido la terrible devaluación con pesificación asimétrica que ha destruido la economía argentina
. Perdimos las reglas de juego, las normas, los mercados a futuro, el sistema comercial de granos más eficiente y estamos inmersos en una total incertidumbre.

Como argentino y productor agropecuario, sé que nuestros problemas han estado en esa dirigencia que, aun con su total fracaso, quiere permanecer. Me enorgullece ser hijo de un dirigente agropecuario que dedicó su vida en la defensa de los más altos principios republicanos, pero que, al mismo tiempo, ha sido próspero como empresario del sector, produciendo y no con prebendas o puestos políticos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar