La aparición de un caso de «vaca loca» (EEB) en los Estados Unidos genera una nueva perspectiva para la demanda y los precios de la harina de soja a partir de dos factores, a saber: a) El aumento del consumo de pollos y cerdos en reemplazo de las carnes rojas.
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b) La sustitución de la harina de carne en las fórmulas balanceadas para no rumiantes por harina de soja. Sobre este último punto debemos tener en cuenta que en los Estados Unidos se producen anualmente 2,64 millones de toneladas de harina de carne y hueso, de los cuales se consumen internamente 2,1 mill. de t. Por otra parte, debemos recordar que cuando se registraron los primeros casos de EEB en Europa hacia fines del año 2000, los gobiernos europeos prohibieron el uso de harina de carne y hueso para el consumo animal. Si esta prohibición se concreta ahora en los Estados Unidos, impulsaría un mayor consumo de harina de soja como sustitución en los balanceados, que podría superar a la producción de harina de carne ya que el contenido proteico de la soja es inferior al de la carne. Como ya es conocido, el balance de soja 2003/'04 en los Estados Unidos se presenta como muy ajustado, con una existencia final estimada en 3,5 mill. de t, cifra que representa la mitad de los stocks de dos años atrás y cubre sólo tres semanas de molienda. En el último reporte del USDA, el volumen estimado de molienda de soja en los Estados Unidos (que en 85% se destina a abastecer el consumo interno) para todo el ciclo 2003/'04 se redujo a 40,5 millones de toneladas, comparado con 44,0 millones de toneladas en 2002/'03 y 46,2 millones de toneladas en 2001/'02.
Paralelamente, las exportaciones de grano que se proyectan en algo más de 24,0 mill. de t para todo el ciclo muestran un importante ritmo en respuesta a la sostenida demanda china. En este contexto, la necesidad de sustituir 2,1 millones de toneladas de harina de carne y hueso en los Estados Unidos por harina de soja, como consecuencia de la prohibición del uso de la primera, enfrentaría una sensible limitante, ya que la molienda de soja debería incrementarse sobre la base de la reducción de stocks, los que ya se encuentran en el nivel mínimo. La opción sería un incremento de las importaciones estadounidenses de harina o grano de soja, por lo cual no deberíamos descartar cierta demanda desde el país norteamericano cuando ingrese nuestra próxima cosecha.
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