18 de julio 2003 - 00:00

Papa: preocupa el deterioro de suelos bonaerenses

Se encuentran degradadas el 65 % de las tierras destinadas a la producción de papas en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, reveló un informe del INTA Balcarce.

"En esta zona se estima que un 65 por ciento del área se encuentra degradada, en su mayor grado con el carácter de "degradación media" y sectores importantes con "severa".

Los partidos más afectados son General Pueyrredón, Tandil y Balcarce", indicó un trabajo elaborado por la Estación de Extensión Agropecuaria del ente estatal.

La zona mixta papera, que comprende los distritos de Balcarce, General Alvarado, General Pueyrredón, Lobería, Necochea y Tandil, tiene una superficie de 2.178.000 hectáreas.

Del total, 1.350.000 hectáreas se destinan al cultivo de trigo,girasol, soja, maíz, papa y colza, además de verdeos de invierno y pasturas.

En los últimos 20 años se intensificó la agricultura en desmedro de los sistemas mixtos (rotación de cultivos y ganadería) que contribuyó a desmejorar la calidad de los suelos.

Según una encuesta realizada este otoño por los técnicos del INTA, se demostró que una buena parte de los plantíos agrícolas emplean esos suelos durante 18 a 20 años con agricultura, mientras que por cada 3 a 4 años se hacen pasturas.

Esto representa una fuerte presión de labores sobre los suelos, porque casi el 70 por ciento de la agricultura se realiza con labranza convencional.

Asimismo, las pérdidas de suelo se producen también por la erosión eólica, que se hace visible cuando ocurren cambios en el cuerpo del terreno, a partir de la pérdida de la densidad aparente, modificación de la estabilidad de los agregados y disminución de la capacidad de retener el agua en el perfil.

Hecho el diagnóstico, destacó el informe del INTA, "es muy oportuno insistir en la necesidad de aplicar políticas activas para favorecer la posibilidad de plantear rotaciones y secuencias de cultivos que incluyan al maíz, principal responsable de formar materia orgánica".

El estudio resaltó que el monocultivo de soja y su violenta explosión a escala nacional, más que un dato alentador, señala un peligro si no se actúa a tiempo.

"La simplificación del manejo a través de un monocultivo de soja, si bien ofrece los mejores márgenes en el corto plazo, en el mediano y largo puede presentar serios interrogantes", añadió el trabajo.

De allí, la necesidad de plantear un manejo sustentable de los recursos naturales que incorpore la dimensión social y ambiental, además de la económica.

"Es urgente adoptar un modelo de desarrollo que integre los requerimientos del crecimiento económico con la satisfacción de las necesidades sociales y la protección del ambiente y, de esa forma, generar un desarrollo sustentable para las actuales y las futuras generaciones", resaltó el texto.

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