22 de diciembre 2005 - 00:00

Para CARBAP, el año que se termina "fue muy negativo"

Javier Jayo Ordoqui
Javier Jayo Ordoqui
«Balance negativo dejó este año», según las Confederaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP). «Lamentablemente, las advertencias que otrora hizo CARBAP sobre la caída del consumo de fertilizantes han sido confirmadas por la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, que agrupa a las empresas proveedoras de fertilizantes (CASAFE)», indicó la entidad que preside Javier Jayo Ordoqui.

«La superficie sembrada de trigo y maíz ha disminuido en dos millones de hectáreas, y estos dos cultivos son los responsables de 70% del consumo de fertilizantes y en particular de los fertilizantes nitrogenados como la urea», indicaron.

• Inviabilidad

Esta disminución en el consumo surge como respuesta natural del productor agropecuario a la falta de rentabilidad de estos cereales, que se ve agravada por la alta inversión por hectárea, necesaria para su implantación.

«Los impuestos a la exportación (retenciones) actualmente vigentes tanto en trigo como en maíz hacen inviable, económica y productivamente, el desarrollo de estos cultivos, y más aún si se quisiera aplicar la última tecnología. Tampoco acompañan los costos de los fertilizantes», dice CARBAP. El precio de la urea argentina aumentó u$s 100 por tonelada durante el último año, situación denunciada por CARBAP en la Secretaría de Defensa de la Competencia, denuncia que después de idas, vueltas y mucho tiempo, fue desestimada. «En este escenario -continúa-, los cultivos que aumentaron el área de siembra son la soja y el girasol, donde sólo se usa 14% del consumo total de fertilizantes, a pesar de ser los que más nutrientes extraen por unidad de producto.»

«Está claro hoy que las fuertes exportacionesde ambos oleaginosos llevan implícita en el valor una gran parte del capital suelo del productor argentino.

Sin duda existe una descapitalización encubierta del productor, cada vez que se dejan de aplicar fertilizantes para que «cierren los números, tanto en trigo como en maíz», dice la entidad.


«Estas situaciones arbitrarias necesitan políticas activas por parte de la SAGPyA, hoy ausente, preocupada únicamente en temascoyunturales.
La sustentabilidad del sistema necesita un lógico equilibrio entre los nutrientes que se extraen y se incorporan. Hoy, como ya hemos advertido desde CARBAP, el balance es negativo y la sustentabilidad del sistema está en juego», finalizó la entidad.

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