25 de junio 2003 - 00:00

Penas contra transgénicos

Brasilia (Bloomberg) - Brasil se comprometió a actuar contra los agricultores que violen una prohibición de plantar cultivos genéticamente modificados. Agricultores del sur de Brasil están sembrando soja transgénica para la cosecha 2004, dijo José Dirceu, jefe de gabinete del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva. Brasil, el segundo productor mundial de soja después de EE.UU., prohíbe desde hace ocho años los cultivos alterados genéticamente para que tengan condiciones de resistencia a los pesticidas. «Eso va contra la ley y planeamos ponerla en vigor», dijo Dirceu a los periodistas en Brasilia. El gobierno permitió que se cosechen este año los cultivos de soja transgénicos antes que pagarles a los agricultores una compensación por destruir las plantas. Brasil procede de manera opuesta a la campaña de Bush para que se elimine la prohibición contra alimentos genéticamente modificados, en la cual alega que exacerba el hambre en Africa. Al mismo tiempo, Brasil le prometió a China, el mayor importador del mundo, que sus cultivos son seguros y que pondrá en vigor la prohibición.

Monsanto Co., el mayor productor mundial de semillas transgénicas, está tratando de obligar a los agricultores brasileños a que le paguen regalías por la soja ilegalmente plantada. La empresa de EE.UU. dijo el 11 de junio que les informó a los importadores y exportadores de soja brasileños que notificará a las autoridades aduaneras de Europa y Japón acerca de envíos de soja sin licencia de la actual cosecha. Bush y Lula discutieron la política brasileña sobre esos cultivos durante una reunión que mantuvieron el viernes en la Casa Blanca.

Lula le dijo a Bush que su gobierno está debatiendo si elimina la prohibición y que busca la opinión de agricultores y expertos, informó Dirceu. El Congreso brasileño analiza un proyecto de ley que pondría fin a la prohibición y ayer el Ministerio de Planeamiento realizó un seminario sobre cultivos transgénicos. Algunos agricultores ya están decidiendo por sí mismos hacer caso omiso a la prohibición, dijo Dirceu. «Tenemos pruebas concretas de que algunos agricultores del sur de Brasil están plantando cultivos modificados genéticamente» para la próxima cosecha, dijo Dirceu. El gobierno brasileño está dividido acerca del uso de cultivos transgénicos. El ministro de Agricultura, Roberto Rodríguez, afirmó que reducirán los costos de los granjeros en un quinto debido a su resistencia a las pestes y al mal clima.

Brasil espera que sus exportaciones de soja aumenten a $ 8.000 millones este año, desde $ 6.100 millones en 2002, y son un elemento vital en el proyecto de Lula de estimular la economía con exportaciones. «Beneficiaría realmente a Brasil el bajar los costos de producción», dijo Joaquim Machado, director de asuntos gubernamentales para Latinoamérica en la empresa Syngenta AG, de Basilea, Suiza. «El agricultor sería el principal beneficiado», agregó. La reticencia a reconocer que una gran parte de la soja brasileña proviene de cultivos transgénicos casi le costó al país perder ventas a China por $ 900 millones anuales. Algunos analistas calculan que hasta 40 por ciento de la cosecha brasileña de soja proviene de semillas transgénicas.

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