«La producción de biocombustibles a partir de alimentos debería ser prohibida por cinco años para poder utilizar ese tiempo en la búsqueda de tecnologías alternativas», sostuvo ayer el relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler.
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Ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Ziegler dijo ayer que los países deberían garantizar que sólo se utilicen para producir biocombustibles plantas o desechos no aptos como alimentos y sostuvo que la producción realizada hasta ahora causó aumento de los precios de los alimentos.
El investigador criticó en varias oportunidades la tendencia descontrolada a utilizar maíz, cebada, azúcar o aceite vegetal como alternativa para los combustibles fósiles. «Los efectos que los biocombustibles tienen sobre el hambre son motivo de gran preocupación en lo que se refiere al derecho (humano) al alimento», escribió Ziegler en su informe. «Unos 200 kilogramos de maíz, que son convertidos en 50 litros de biocombustible que llenan el tanque de un automóvil, alcanzan para alimentar a una persona durante un año», señaló.
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