San Pablo (AFP) - Se acorta el plazo previsto por el gobierno brasileño para elaborar el proyecto de ley que regulará la controvertida implantación de organismos genéticamente modificados (OGM), a lo que las ONG reaccionaron con una advertencia al presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.
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Las ONG creen que es muy corto el plazo de entrega del proyecto de ley al Congreso, previsto para este mes, y estiman «inaceptable que el gobierno rechace la participación de las organizaciones no gubernamentales (ONG) en su elaboración», dijo la coordinadora del Instituto de Defensa del Consumidor (IDEC), Andrea Salazar.
Las organizaciones entregaron un documento al gobierno en el que defienden, principalmente, que se exija un riguroso estudio de impacto ambiental y en la salud antes de legalizar cualquier transgénico.
La eventual implantación de productos genéticamente modificados en Brasil es un tema de gran controversia que enfrenta a grandes sectores e intereses totalmente opuestos en este país, un gigante productor agrícola. Actualmente, esos productos están totalmente prohibidos, por decisión judicial que está en proceso de apelación y enfrenta al gobierno y a la empresa de biotecnología Monsanto con la IDEC y la organización ecologista internacional Greenpeace.
• División
El gobierno del presidente Lula está dividido. Aunque algunos ministros (de Agricultura y de Industria, por ejemplo) son favorables a los transgénicos, los más vinculados al Partido de los Trabajadores (PT) del presidente son contrarios porque es una posición histórica del partido. El gobierno de Lula no se encontró solamente con la pelea judicial y la necesidad de regular el tema, sino también con un hecho: que la gigante zafra de soja del sur del país de este año por primera vez estaba altamente contaminada con esas semillas, lo que obligó al gobierno a aprobar excepcionalmente su venta, por única vez hasta que se apruebe la ley definitiva.
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