21 de enero 2004 - 00:00

Porcinos: sigue la "brasildependencia"

Porcinos: sigue la brasildependencia
La semana pasada se han escuchado voces del sector industrial brasileño sugiriendo una disminución en el stock de cerdos para mantener los precios y no producir una crisis como la sucedida entre los años 2002/2003 que llevó a los valores más bajos de los últimos años y fuertes quebrantos en productores, especialmente los que no estaban integrados.

Esto se debe a la cuotificación en la venta de carne a Rusia que afectará directamente a Brasil. Este tema no es menor para la realidad de nuestro país, que lamentablemente está tan dependiente del mercado del vecino país y que durante el año 2003 aumentó mas de 300% las importaciones de carne desde Brasil. Como ejemplo de lo sucedido podemos recordar durante el año 2002 que el precio de la tonelada de pulpa de jamón bajo de u$s 2.200 a menos de u$s 1.000, teniendo una repercusión catastrófica en nuestra realidad, con la desaparición de productores e industrias.

Rusia es el principal mercado de las exportaciones brasileñas, seguida por Hong Kong y en tercer lugar nuestro país
. Brasil no pudo ingresar en mercados de mayor valor como son la Unión Europea o Japón por temas sanitarios. Cabe recordar que la estrategia de Brasil es la de llegar con grandes volúmenes a precios bajos.

En las conversaciones que estamos manteniendo con el sector privado brasileño nos aseguraron que el precio no tendría una disminución, por lo menos en el primer semestre de este año 2004. Pero muchas veces las realidades no se condicen con las proyecciones y de no encontrar una solución nuestro mercado puede ser un lugar interesante para «sobras», no importando el precio y volviendo a repetir errores anteriores.

Recordamos que 1% de la producción brasileña de carne porcina representa mas de 30% de la nuestra, que provocó el comentario del viceministro de Producción de Brasil, Marcio Fortes, que en el tema cerdos, un estornudo en Brasil es un paro cardíaco para Argentina. Por este motivo es imperioso terminar de encontrar un camino de acuerdo entre los dos sectores privados y darle una previsibilidad al comercio regional que contemple el crecimiento lógico de la cadena de valor nacional. Ambos gobiernos se comprometieron en la primera reunión mantenida el año pasado de colaborar para una solución y no pueden permanecer ajenos al problema. La Argentina tiene todas las condiciones para desarrollar esta cadena de valor y hoy están en la gatera muchos proyectos que generarán nueva mano de obra y valor agregado a nuestros commodities. Pero como dice el refrán «cuando uno se quema con leche ve una vaca y llora», y las gateras siguen cerradas. O existe un arreglo (de caballeros y dentro de las normativas Mercosur) con Brasil o volveremos a tropezar con la misma piedra, y van...

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