7 de abril 2001 - 00:00

Preocupación por impuesto

El nuevo impuesto a los débitos y créditos de cuentas corrientes bancarias afecta seriamente la intermediación en el comercio de granos que se realiza eficientemente a través de las casas corredoras, y con mayor peso a las operaciones de futuros y opciones en los mercados a término de Buenos Aires y Rosario.

Las cuentas bancarias propias de los mercados a término han quedado exceptuadas del nuevo impuesto, pero no así las cuentas de los accionistas de los mismos
, que son los operadores, las cuales están gravadas a tasa reducida de 0,075%. Por entrada y salida se alcanza un costo de 0,15% sobre el monto de las transferencias cuando las comisiones en el mejor de los casos son 0,4%. Pero más perjudicial aún es que también están alcanzadas las transferencias por cobro y pago de garantías, que en ningún caso representan una transacción económica. En consecuencia, el nuevo impuesto absorbe 50% de las comisiones que cobran los corredores, haciendo inviable la continuidad de su actividad. Tampoco es posible trasladarlo a los clientes que ya tienen que afrontar el costo de 0,5% en sus transferencias de dinero.

En las operaciones de compraventa de físico, las comisiones de los corredores son entre 1% y 15% entre comprador y vendedor, y en este caso el impuesto tendría una incidencia de 10% a 15% sobre la facturación bruta de la actividad, que en ningún caso es la ganancia que obtienen.

Nadie escapa a la situación de emergencia económica que atraviesa el país, pero este efecto no deseado hay que corregirlo en forma inmediata porque corre serio peligro una actividad que hace a la transparencia del mercado (el corretaje) y las propias operaciones de los mercados a término, única herramienta que tiene el productor para cubrir sus riesgos de movimientos adversos de precios.

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