Esta semana no comenzó la recaudación para el Instituto de Promoción de Carnes Vacunas, como estaba previsto según la resolución de la Secretaría de Agricultura de la Nación. Dicha recaudación debía correr por cuenta del SENASA cuando los productores acudieran a sacar los documentos de Tránsito (DTA) y autorizaciones para traslados y venta de animales con destino a faena. Las trabas que encuentra el IPCV además de la modalidad de recaudación -tema hasta ahora priorizado- es la falta de un plan integral que determine cómo se van a gastar los fondos de los productores. «No hay que recaudar hasta que no se tenga idea de lo que hay que hacer. La plata no potencia las neuronas...», decía el titular de Aprocaboa, Angel Girardi. «Necesitamos un instituto fuerte, integrado por gente que conozca cómo se produce ganado y que viva de la ganadería, no arribistas ni lobbystas que sólo roban ideas ajenas...», decía el empresario santafesino, quien agregaba su deseo de que «el instituto recorra el interior y tome decisiones en cada región de acuerdo a los intereses de esos productores. El comentario se refería a que en el consejo asesor del instituto participan cada día más entidades y aún no se tomó ninguna decisión de peso que implique en el avance en su implementación. Los críticos de este nuevo organismo -que se extienden desde Santa Fe, Córdoba, Corrientes y Formosa- sostienen que el aporte es oneroso para la rentabilidad actual de los ganaderos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario