Con los últimos lotes cosechados en la región sudeste de la provincia de Buenos Aires, se da por terminada la gran cosecha de cebada, con un volumen de 810.000 toneladas.
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Estos guarismos representan el doble de producción de cebada en relación con lo obtenido el año pasado, y es el segundo récord de producción de los últimos 25 años. El pico máximo de producción se logró en el período '97/'98, cuando con 324.000 hectáreas se produjeron 922.000 toneladas de semilla. Este año se sembraron 270.000 hectáreas contra 180.000 hectáreas del ciclo anterior, representando un aumento del área de 50%. Pero lo notable del período actual han sido los buenos rendimientos por hectáreas que se fueron obteniendo en toda la región productora. Históricamente, la cebada tenía rindes a nivel país de 21/23 quintales por hectárea. En cambio, este año los rindes promedio fueron de 30 quintales por hectárea. Este notable aumento en la productividad se dio por las buenas precipitaciones caídas en los momentos en que los cultivos más lo necesitaban, la utilización de mejor calidad de semilla y el aumento de la utilización de tecnologías avanzadas. Además, muchos productores que dejaron el girasol como cultivo alternativo al trigo, se decidieron rápidamente a sembrar cebada, considerando una buena alternativa de producción. «Con la cebada pago las cuentas de fin de año, sin tener que vender nada del trigo...» comentaba con alegría un productor de la zona de Oriente, sur de Buenos Aires. Y éste es otro motivo importante, porque los productores rápidamente «liquidan» la producción de cebada, intentando esperar el momento de realizar las ventas de los otros granos de su producción. El esfuerzo realizado por las fábricas para cambiar la tendencia de disminución de área que se venía dando en la siembra de cebada, por fin dio sus frutos. Recordemos que desde el ciclo '97/'98 al '99/ '00 la superficie disminuyó casi 48%, obteniéndose niveles bajos de producción. Cabe destacar que la estrategia comercial de entregar semillas de diferentes variedades de acuerdo con las regiones productoras, fue un acierto para la obtención de los actuales excelentes rindes. Además, este año los productores se encontraron con contratos de venta mucho más asequibles por parte de los chacareros, en relación con las condiciones de calidad de recibo de la mercadería y en referencia a los precios y forma de pago. Habrá que ir pensando qué ocurrirá de aquí en más, porque los volúmenes de producción fueron importantes, y muchos recuerdan que luego del récord productivo del '97/'98, las fábricas dejaron de mantener su interés en continuar promoviendo la siembra de cebada, comenzaron los problemas de recibo de la mercadería, y las condiciones comerciales para los productores fueron más desfavorables que las actuales. Muchos esperan que no ocurra lo mismo, y que la cebada continúe siendo una buena alternativa de producción.