Se produce una pérdida del 20 % de las cosechas granarias totales, debido al retraso para actualizar la maquinaria agrícola en el campo argentino. Esto representa una fuga de 120 millones de dólares por año.
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Así lo indicó un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), estación Manfredi, al destacar que en los últimos 14 años la actualización en maquinarias "no acompañó el crecimiento" de la actividad, que pasó de 37 a 70 millones de toneladas de granos y cereales recolectadas al año.
Si bien hasta julio se vendieron 1.400 unidades, a un promedio de cien mil dólares cada una, lo que implica un fuerte crecimiento en relación con las 152 máquinas negociadas en igual período de 2002.
Mientras crecía la superficie sembrada y los rindes aumentaron hasta superarse en todas las campañas, la demanda de maquinaria decayó sistemáticamente, y en el último año apenas si se vendieron 500 unidades, menos de la mitad de las 1.143 que el INTA considera necesario renovar para mantener el parque con una antiguedad de 11 años.
"Esa situación afecta seriamente la productividad de las cosechas, por las pérdidas que se producen", afirmó Mario Bragachini, del Inta.
Añadió que "el principal problema es que la cosechadora llega tarde y apurada", en alusión a las tareas que se hacen cuando el grano ya pasó su condición ideal para ser levantado.
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