10 de enero 2001 - 00:00

"Vaca loca" provocó una crisis política en la Unión Europea

Berlín (AFP, EFE) El canciller alemán, Gerhard Schröder, anunció el miércoles un «giro» de la política agrícola alemana, que deberá ser concebida a partir de ahora desde «el punto de vista del consumidor».

Luego de la renuncia de dos funcionarios de su gobierno (los ministros de Salud y de Agricultura), Schröder anunció el nombramiento de dos nuevas ministras, una ecologista de tendencia moderada, Renate Kuenast (Agricultura), y una socialdemócrata, Ulla Schmidt (Salud Pública).

«Queremos obtener la seguridad alimentaria mediante una agricultura más natural y respetuosa con el medio ambiente», declaró Schröder durante una conferencia de prensa en Berlín.

Los agricultores deberán «producir lo que los consumidores quieren y no lo que consideran que pueden vender», afirmó el canciller
. A su juicio, esta nueva política se refleja en las nuevas competencias del Ministerio de Agricultura. La nueva ministra será responsable de todos los aspectos de la protección del consumidor.

Los ex ministros de Salud Pública y Agricultura, Andrea Fischer y KarlHeinz Funke, respectivamente, dimitieron el martes tras reconocer errores de gestión en la crisis, que ha provocado una profunda conmoción en una opinión pública que creía hasta ahora haberse librado de la epizootia. Desde el pasado 24 de noviembre, fecha del descubrimiento del primer caso de encefalopatía espongiforme bovina (EEB), se descubrieron oficialmente nueve casos en la ganadería alemana.

Avestruz

En tanto, el ministro francés de Agricultura, Jean Glavany, criticó fuertemente al gobierno alemán y dijo que practicó la «política del avestruz», en su opinión de manera «bastante incomprensible», ante el mal de las «vacas locas». Glavany señaló que «honestamente» no tiene «ninguna razón» para pensar en «una organización deliberada de la mentira» por parte de las autoridades germanas. Asimismo, recordó que Alemania no es el único país europeo que se ha visto obligado a revisar su política ante la crisis de la enfermedad de las «vacas locas», o encefalopatía espongiforme bovina (EEB). En este sentido, recordó que Francia fue el primer país de la Unión Europea que puso en marcha un programa sistemático de test a su cabaña bovina. «Actualmente se efectúan 4.000 al día», en animales de más de 30 meses. «La verdad siempre termina por alcanzarnos cuando intentamos esconderla. Y, evidentemente, los gobiernos que durante mucho tiempo han tapado la verdad a su opinión pública están en mayores dificultades que los que han optado por la total transparencia», concluyó el ministro francés.

Mientras, prosiguen en Francia las acciones de protesta de los profesionales del sector bovino, que exigen al gobierno de coalición de izquierdas que incremente las ayudas para paliar los efectos de la crisis de las «vacas locas».

Los representantes de la industria cárnica y de los comercios de venta al por mayor de carne amenazaron con cerrar la mayor parte de los mataderos a partir de la próxima semana si el Ejecutivo no da respuesta a sus demandas.

En España, los sindicatos agrícolas, la oposición socialista e incluso diarios cercanos al gobierno están de acuerdo: las críticas llueven de todas partes contra el gobierno de José María Aznar, acusado de errar una y otra vez en su manera de abordar la crisis de las «vacas locas».

Una parte de la prensa citaba la dimisión de los ministros alemanes de Sanidad y Agricultura como un ejemplo a seguir por parte de sus homólogos españoles, Celia Villalobos (Sanidad) y Miguel Arias Cañete (Agricultura). «Dimiten los ministros de Agricultura y Sanidad por errores parecidos a los de Arias Cañete y Villalobos», titulaba el diario «El Mundo».

Estos dos ministros han sido acusados de haber negado inicialmente la existencia de la enfermedad de las «vacas locas» en España, luego de haber encendido la inquietud de la población tras el descubrimiento el pasado 22 de noviembre de un primer caso de encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en el noroeste del país. En total, hasta ahora se han detectado cinco casos.

Villalobos eligió concretamente el día del descubrimiento de la primera «vaca loca» española para afirmar que existían en el país
«mataderos clandestinos» en los que la carne no se sometía a ningún control sanitario. «No compren carne que no sea de calidad», recordó entonces la ministra. La adopción de un plan de 302 millones de dólares para detectar la EEB no logró calmar las dudas de los consumidores, que se tradujeron en un descenso de 25% en el consumo de carne bovina.

La opinión pública se alarmó con el descubrimiento en Galicia (Noroeste) de unos 300 cadáveres de vacas enterradas a toda prisa en una mina abandonada.

Tratando de dar una explicación sobre el tema, las autoridades regionales gallegas aseguraron que estas vacas, fenecidas de «muerte natural» en sus explotaciones, fueron abandonadas en aquel lugar sin control sanitario por no haber podido ser incineradas como lo exige la ley de esa comunidad, ya que los centros de incineración estaban saturados. «Villalobos da una imagen de los ganaderos españoles de delincuentes y clandestinos, causando pérdidas de miles de millones, utilizando la mentira, el engaño y creando una alarma social infundada», protestó
el sindicato agrícola ASAJA, que presentó una demanda por difamación y exige 141 millones de dólares por daños y prejuicios contra el sector.