Con una película realmente independiente empieza hoy en el Monumental Lavalle el 24° Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Después habrá de todo, pero ésta responde totalmente a las exigencias del título. No está producida por ningún sello grande, ni siquiera mediano, sino por la pequeña empresa familiar que formó Matías Szulanski con su padre. Ahí el director hace y deshace a su gusto, con casi total independencia. Y siempre películas pequeñas, de bajo presupuesto, para no quedar debiendo (y siempre las ambienta en su barrio, Villa Crespo). En este caso, se trata de “Último recurso”, pasatiempo donde dos chicas investigan sobre un futbolista judeo-argentino que en el Mundial de 1926 humilló al arquero alemán, nada menos que Joseph Mengele. Como se advierte enseguida, esto es solo un disparate, pero alguna vez podría encararse una película sobre los judíos en el fútbol nacional, desde Aaron Wergifter y Emérico Hirschi, alias el Mago, hasta el maestro José Néstor Peckerman, por ejemplo.
Más rarezas: la visita del tatuador de estrellas Jonathan Shaw, que presenta “Scab Vendor”, un documental sobre su vida aventurera, la recuperación de las actuaciones de Alfredo Zitarrosa en sus años finales (“Guitarra blanca”, de Aldo Garay), el clásico chileno “El gran circo Chamorro”, de José Bohr, en copia nueva (Bohr, galán que paseó su fama de mujeriego por todo el continente, también merecería una película) y la versión española de Cenicienta, hecha en 1950, olvidada apenas apareció la versión Disney, y restaurada a pleno por la Filmoteca de Catalunya, en un trabajo que llevó siete años, hasta recobrar los colores que había perdido. No es mejor que la de Disney, ni mucho menos, pero agrega unos fantasmas burlones y unos caballos que bailan el Can Can en dos patas, que a los norteamericanos no se les hubiera ocurrido.
El festival ofrece unos 250 títulos de lo más diversos a lo largo de 13 días, a $300 la entrada, y gratis por el sitio Vivamos Cultura, donde podrán verse unas cuantas películas, pero no todas, y acaso no las mejores. También gratis, vale la pena consignar una serie de encuentros, charlas y asesorías sobre asuntos técnicos y legales, un seminario de composición musical para cine, y las charlas de algunos directores interesantes, como el hindú Rajat Kapoor, el autor de comedias leves españolas Norberto Ramos del Val, Clemente Cogitore, Ira Sachs, el estonio Triin Tramberg o el paulista Alé Abreu, nominado al Oscar por su dibujo animado “O menino e o vento”.
Además, el Bafici ya no hace fiestas ni bailes al final de sus jornadas, ni edita libros, como hacía antes, pero por lo menos cuatro libros de diversas editoriales serán presentados durante el Festival: “El canon del cine norteamericano, volumen 2 (1960-89)”, de Freddy Friedlander y Matías Orta, “El cine de Pasolini”, de Isaac León Frías, “Cinemasutras”, poemario del cineasta experimental Ernesto Baca, y “Mi mundo privado”, conversaciones de Silvia Pachelo con otro independiente de renombre, Raúl Perrone.
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