A lo River
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Épico triunfo millonario: con Matías Viña en el arco, River venció a Carabobo en la última jugada
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Valverde negó una pelea con Tchouaméni y explicó cómo se produjo su corte en la frente
La mirada del Tano Pasman.
Cuando Sánchez repite la imagen de las primeras fechas River es otro. Porque Marvin Hagler le da velocidad y verticalidad al ataque de River, entonces el millo es punzante, asusta, lastima.
A partir de ahí el costado derecho del ataque riverplatense era una invitación a la fiesta.
- River llega por todos lados. La defensa de Atlanta hace menos pie que un pibito en la pileta. Están los cuatro en la misma línea y casi en mitad de cancha
No puedo putear la puta que lo parió ¡!! Estamos haciendo todo bien ¡!!
El tercer gol se veía venir como la tormenta de Santa Rosa, porque cinco off-sides finitos- bien cobrados por el línea- privaron a River de dejar a alguno de sus hombres mano a mano con el arquero.
La chilena de Rios cerca del palo fue la antesala del gol de pibe Ocampos.
-Gooooooooooolllllll ¡!!! Tricota ¡!!!!!!! Triplete ¡!!!!!!!! Que alivio papá, que alivio ¡!!!
Cuando terminó el primer tiempo me pellizqué. Irme al descanso sin una puteadita, tranquilo y sin pastillita, era algo impensado.
Del segundo tiempo solo se podía esperar hasta cuando River iba a apretar el acelerador o aguantar medido pensando que el domingo hay que visitar a Huracán y después viajar a Córdoba para enfrentar a Instituto. A los 6 minutos, un jugadón de Ocampos entrando en diagonal sobre la izquierda -al estilo Indiecito Solari- dio contra el parante.
- ¿Dónde está Chichizola? Avísenle al pibe que se tiene que quedar hasta el final che ¡!!! jajaja
River le regaló la pelota y Atlanta y se paró de contra. Casi convierte Rios rematando por arriba del travesaño hasta que un pase de Ocampos a Cavegol termina en la red anunciando la goleada que se venía.
- Cuaterni ¡!!!!!!! Ya ni los grito ¡!!! Vamos River ¡!!
A los 13 una obra maestra de Fernando Cavenaghi empalando la pelota por sobre la salida del arquero ponía el store 5 a 0.
-Golazoooooooooooo, golazoooooooooooo ¡!!!!!!!!!!!!!!!! Esto es River, así son los goles nuestros papá ¡!!!!!!!!!!!!!
Hubo tiempo para un gol del postergado Bordagaray y otro merecido de Rios que hizo olvidar la ausencia del Chori Domínguez. Mientras tanto Crigliano seguía corriendo a los jugadores de Atlanta como si el partido fuese 1 a 1.
-Para de correr pibe ¡!!! Te vas a morir ¡!!! Este parece un perrito corriendo bicicletas ¡!!!!!! Avisále que vamos 7 a 0 ¡!!!!!! ¿Penal ?? ¡!!!! De quién ¿?? ¡!! ¿A dónde? ¡!! Ferrero ¿para que carajo lo agarrás? ¡!!!! Disculpáme hermano, pero si no te puteo a vos hoy no putea a nadie ¡!!!
No quiero buscar en los archivos de mi memoria la última goleada de River. Tal vez sean los cinco que le metimos a Velez -el día que la rompió Belluschi con Pasarella de técnico en el 2007- Tampoco me acuerdo desde cuando no veo a River tan tranquilo, sin mirar la hora, sin histeria y sin pastilla.
De lo que sí me acuerdo, es de haber vivido durante años varias tardes como estas, de muchos goles y de buena factura. Goles como los que hacía Pinino, el Beto, Enzo, el Chileno y tantos otros. Feliz, embriagado de fútbol, lleno de River. Porque como dice un amigo: "El fútbol es un plazo fijo de emociones renovable cada siete días"


