Casi siempre los técnicos imaginan los partidos antes de comenzar a jugarlos. Estudian al rival. Preparan una estrategia de acuerdo a la capacidad de juego del adversario.
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Seguramente, Américo Gallego conocía las diferencias (especialmente en individualidades) entre sus dirigidos y The Strongest. De allí se justifica la formación alternativa de River para afrontar su primer compromiso internacional del año. Con algunos remiendos (sin Yepes, Celso Ayala, Hernán Díaz, Saviola, Zapata y Astrada), a River le sobró para justificar una clara superioridad ante los bolivianos.
Aclarar que al partido le sobró un tiempo es decir poco. Simplemente, porque ya estaba definido desde los cinco minutos iniciales, cuando el paraguayo Cuevas envió la pelota a la red por primera vez tras recibir un envío desde la derecha de Alvarez.
Si a The Strongest se le hacía difícil aguantar el cero a cero, se le complicó mucho más cuando -obligado por las necesidades-debió salir a buscar el empate. Se podría decir que lo consiguió a medias. Adelantó sus líneas unos metros y comenzó a disputarle la tenencia de la pelota a River en el mediocampo. The Strongest elaboró un triángulo, en el que algunas veces Coelho, otras Colque y Soliz se escalonaban para interrumpir el circuito creativo que proponían los armadores y posibles receptores en River, Ledesma, Alvarez y Ortega.
Sin embargo, esa presión asfixiante en la zona media nunca se tradujo en situaciones de peligro. Tal vez porque a Delfino le faltó compañía o quizá por la apatía de Suárez para hacer de enlace entre los hombres del medio y el único delantero de punta que utilizó The Strongest. El gol de tiro libre de Adrián Alvarez pareció más un blooper que una jugada pensada (Constanzo creyó que era indirecto y dejó pasar la pelota).
Más tarde, llegaron el tercero, el cuarto y el quinto, de la mano de Cardetti, que le dieron fundamento al resultado.
En síntesis, River ganó con autoridad, demostró una clara superioridad (individual y colectiva) sobre The Strongest y ahora comienza a pensar en la maratón de partidos (seis en diecisiete días) que se avecina. Incluso la diferencia debió haber sido aún mayor.
Una curiosidad: los superticiosos harán mención a una nota enviada ayer por River a la Confederación Sudamericana (con firma de David Pintado) en la que se informa que el plantel no utilizará más el número 17 (de Darío Sala) reemplazándolo por el 30.
«Por motivos particulares, nuestro plantel profesional ha dejado de usar ese número», se aclara en la misiva. Habrá que decir que el 17, en el lenguaje quinielero, significa «la desgracia»...
RIVER PLATE 5 THE STRONGEST 1
River Plate: Costanzo; Gandolfi, Garcé, Sarabia, R. Rojas; Coudet, Ledesma, D. Alvarez, Ortega; Cuevas y Cardetti. DT: Américo Gallego.
The Strongest: Barrero; Alarcón; Gutiérrez, Paz García, Líder Paz, Colque; Coelho, Rojas, Soliz, J. P. Suárez; Delfino. DT: Jorge Habegger.
Goles: PT 5m y 37m Cuevas (R); ST 35m Adrián Alvarez (TS), 39m, 42m y 45m Cardetti (R).
Cambios: ST Barrado por Coudet (R), Torrico por Soliz (TS), 9m D'Alessandro por Ortega (R), 16m A. Alvarez por Paz (TS), 18m H. Díaz por Gandolfi (R), 28m Reynaldo por Suárez (TS).
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