El cordobés volvió a jugar en River luego de 14 años ausente. Fue ovacionado por la gente de principio a fin y cuando entró mostró movilidad y la habilidad de siempre. En la primera pelota que tocó tiró un caño.
El mediocampista cordobés Pablo César Aimar tuvo un regreso a puro lujo con la camiseta de River, al pisar el estadio Monumental por primera vez tras 14 años y ejecutar un caño hermoso en la primera pelota que tocó.
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Un 11 de agosto de 1996, el por entonces entrenador Ramón Díaz lo mandó a la cancha contra Colón de Santa Fe y Aimar empezó a demostrar con sus gambetas que no iba a durar mucho tiempo.
El 17 de diciembre del 2000, tras un encuentro con Lanús, el "Payaso" emigró al fútbol europeo y pasó por Valencia, Zaragoza, Benfica y Johor (Malasia), mientras alternaba en selección argentina.
Los dirigentes e hinchas de River siempre soñaron con volver a verlo con la banda roja cruzada en el pecho, aunque un mal recurrente hacía dudar de ese anhelo: las lesiones.
Con 35 años y dos operaciones en el tobillo derecho, decidió sumarse a principio de este año al plantel de Marcelo Gallardo con el fin de recuperarse.
Cuando parecía que su situación evolucionaba de manera favorable, una entesopatía aquiliana en el tobillo derecho lo metió de vuelta en el quirófano y alejó el sueño de todo Núñez.
Parecía diluirse su posibilidad de volver a jugar en el "Millonario", pero Gallardo lo metió en la lista de concentrados para el partido contra Rosario Central, justamente en un Monumental que pisó por última vez como jugador del club una semana antes de partir rumbo a Europa.
Con el número 35 en la espalda, acorde a su edad y al número que utilizó en su debut en la Liga de España, Aimar saltó a la cancha a los 30 minutos del segundo tiempo, por Leonardo Pisculichi ante los aplausos a rabiar de los simpatizantes "millonarios" por la vuelta del cordobés.
Un minuto después, el "Payaso" se empezó a divertir tirando un caño hermoso que hizo explotar a los hinchas y continuó con un toqueteo rápido junto a Teófilo Gutiérrez y Camilo Mayada, en un costado.
"Tuve nervios y mucho ahogo, pero por suerte mis hijos pudieron ver lo que es el fútbol en la Argentina. No quería que se quedaran con el fútbol que vieron en Europa, que es diferente", aseguró Aimar.
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