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Esta vez Ginobili no repitió actuaciones anteriores (aunque tuvo jugadas de altísimo nivel), pero fueron apareciendo la solidez de Montecchia, la fuerza de Palladino y la presencia en el tablero ofensivo de Oberto para contrarrestar cualquier intento de su oponente. Fundamental-mente, obligando a China a jugar con una de las dos torres (Yao Ming y Wang Zhizhi) por separado, en un amplio despliegue técnico, difícil de superar.
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