El Argentina Open 2022, indiscutiblemente, gira en torno a la figura de Juan Martín Del Potro, el rockstar del tenis argentino que revolucionó esta edición del ATP de Buenos Aires. Cada paso que da es motivo de revulsión popular en Palermo.
Del Potro, figura concluyente del Argentina Open 2022.
El Argentina Open 2022, indiscutiblemente, gira en torno a la figura de Juan Martín Del Potro, el rockstar del tenis argentino que revolucionó esta edición del ATP de Buenos Aires. Cada paso que da es motivo de revulsión popular en Palermo.
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Poder ver al tandilense este martes por la noche es una quimera. El Court Central Guillermo Vilas del BALTC estará colmado después de mucho tiempo. En el regreso del aforo completo luego de las restricciones por la pandemia de Covid-19, ya no queda ningún tipo de entrada para su duelo con Federico Delbonis. “Estamos al nivel de la época de La Legión”, le dijeron a Ámbito desde la organización sobre la venta de entradas.
Desde muy temprano se pudo observar en los alrededores del tradicional club porteño que algo diferente está por suceder. Las zonas de libre estacionamiento lindante al golf municipal estaban colmadas. Pero no sólo es el regreso del ídolo, sino también de un clásico del ATP de Buenos Aires: los trapitos, que después de mucho tiempo, y ante el advenimiento masivo de público, volvieron a “cuidar” los autos de quiénes se acercaron a Palermo.
Prácticamente no hubo una sola persona implicada con el torneo, ya sea de la organización, competidores o incluso medios de prensa que desde hace diez días no hayan respondido una pregunta recurrente: “¿Cómo consigo una entrada para ver a Del Potro?”. La sesión nocturna de este martes quedó íntegramente agotada en el transcurso del último jueves.
De allí que los fanáticos del tenis buscaran opciones en caso de que el tandilense lograra avanzar. Así se agotaron todos los abonos y casi todas las jornadas nocturnas. La salvedad de este año, a diferencia de otras ediciones con una figura de convocatoria masiva, es la ausencia de tribunas tubulares que elevaban la capacidad de casi 5.000 a 6.000 espectadores. Desde la organización del torneo argumentaron falta de espacio.
Del Potro entrenó todos los días en el BALTC, y para eso se montó una pasarela especial sobre las canchas de práctica contiguas al estadio principal. Cada vez que el campeón del US Open 2009 pisos esos courts, la tarima quedó desbordada. Cada vez que apareció en algún pasillo del predio, los gritos y pedidos de autógrafos y fotos tronaron el unísono.
Un dato color que resume el éxtasis “delpotriano” en Buenos Aires. Nunca las cuentas de redes sociales habían dado tanto espacio a un único jugador como este año con el tandilense. Después de estar ausente 16 temporadas, y con la posibilidad de ver las últimas derechas explosivas, el torneo busca mimarlo de todas las formas posibles.
De la misma manera que los fanáticos vuelcan su amor por Del Potro, ya no con entradas o selfies. La Copa Davis 2016 logró el punto de mayor efusividad en la relación deportista-fans. Camperas, camisetas, fotos, todo cuanto pueda mostrarse y lucirse en honor al gigante gentil, como lo denominó la prensa angloamericana.
Nadie quiere perderse una noche histórica para el tenis argentino. Desde exjugadores hasta personalidades de todos los ámbitos, la figura de Del Potro tiene un magnetismo pocas veces visto. Y el regreso a la competencia en el país después de una década será inolvidable.