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8 de febrero 2007 - 00:00

Argentina sorprendió a todos con su juego

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El festejo loco de la Selección argentina. Saviola grita su gol a boca llena, y Cambiasso y Crespo no le van en zaga.
En la década del 60 Dante Panzeri acuñó una frase que fue título de uno de sus libros: «el fútbol es la dinámica de lo impensado», allí se hablaba que muchas veces la improvisación le gana al trabajo y grandes jugadores caen rendidos ante otros que tienen menor nivel.

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Esto tiene que ver con esta Selección argentina juntada 48 horas antes del partido ante Francia. Sin trabajo y con un planteo táctico cauteloso por miedo al papelón, que terminó ganándole a Francia (la mejor selección del mundo, según Basile) y manejándose en la cancha como si siempre hubieran jugado juntos.

Alfio Basile aclaró antes y vale la aclaración que «éste no es su equipo», que está actuando como «seleccionador y no como técnico», porque no tiene tiempo para trabajar con los jugadores y apenas si empieza a conocer a muchos personalmente, para saber qué «cuerda tocar» para que rindan más.

Su admiración a Francia la demostró en el planteo táctico, con cuatro defensores que habitualmente juegan de marcadores centrales y en consecuencia sin proyección ofensiva y muy preocupados por marcar. Delante de ellos una línea de tres con Javier Zanetti por derecha, Gago por el medio y Cambiasso (el mejor de la cancha) por izquierda, con más interés en auxiliar a los defensores que en abastecer a los delanteros. Luis González jugó de «enganche», pero demostró que no siente el puesto y por eso apareció en intermitencias y muchas veces Argentina tuvo que apelar a los pelotazos para habilitar a Saviola y Crespo. Francia jugó como siempre. Con mucho respeto por el manejo de la pelota, con Ribéry y Malouda como organizadores de todos los ataques y con Henry y Trezeguet metidos en el área para definir. Fue, de los dos equipos, el que más tuvo la pelota pero siempre terminó en centros que favorecieron el trabajo de una defensa que no mostró grietas y tuvo como puntos más altos a Gabriel Milito y Gabriel Heinze.

El gol de Saviola fue una «joya» del fútbol. Lo empezó Saviola por derecha habilitando a Zanetti, hubo una doble pared entre ambos con devolución de taco de Saviola y el centro atrás de Zanetti a Crespo que remató cruzado. Tapó Coupet y en el rebote Saviola la metió. Una muestra de la calidad individual de estos jugadores que con trabajo pueden mostrar un gran funcionamiento. Lo de ayer fue una de esas casualidades a las que el fútbol nos tiene habituados, pero sea bienvenida.

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