Cabo Verde y la independencia de Portugal
Descubierta por los portugueses en 1456, Cabo Verde estuvo bajo el dominio colonial durante más de 400 años. Los primeros siglos de su historia estuvieron marcados por la represión y la trata de personas. Portugal, una potencia de la época, convirtió al archipiélago en una pieza clave de su ruta comercial y el territorio, deshabitado hasta ese momento, comenzó a ser poblado por la fuerza con esclavos que tenían a las Américas como destino final.
El interés de la corona en Cabo Verde como una ruta de comercio de esclavos y de especias fue mermando con las décadas, pero el dominio no cesó, sino que, por el contrario, se agravó al calor de las trasformaciones que registró Portugal: el Rey Manuel II fue eyectado del poder en 1910, pero la republica duró poco y en 1926 António Salazar tomó el poder.
Con la dictadura del salazarismo, las crisis en el archipiélago se agravaron: hambrunas y sequías azotaron a las islas y terminaron con la vida de unos 50 mil caboverdianos. La respuesta del régimen fue más represión: el Campo de Concentración de Tarrafal en la isla de Santiago fue el destino para manifestantes opositores, sindicalistas y comunistas.
Pero al calor de las protestas los caboverdianos fueron dando vida a la lucha por la independencia que comenzaría a gestarse en 1974 a partir de la denominada Revolución de los Claveles en Lisboa, un golpe de Estado de las Fuerzas Armadas contra el salazarismo que abrió las puertas a las guerras de liberación contra el yugo portugués en los dominios africanos.
La figura destacada de la independencia de Cabo Verde fue Amilcar Cabral, fundador del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, quien sentó las bases para organizar la resistencia contra Portugal. El ingeniero agrónomo y antropólogo, nacido en Bafatá (Guinea), se desempeñaba en la estación agronómica de Lisboa, cargo al que renunció para volver a su ciudad natal donde puso en marcha un trabajo de relevamiento censal poblacional que le permitió conocer las nacionalidades y clases sociales de su país.
En 1956, tras años de investigación de la realidad social de la población urbana y del campesinado, fundó la organización política PAIGC en la clandestinidad para darle un marco político a las propuestas, pero la Masacre de Pidjiguiti a los trabajadores portuarios en 1959 empujaron a la organización a la lucha armada. Tras su asesinato en 1973 a manos del ejército portugués, y empujado por las revueltas en Portugal que terminaron con el salazarismo, el partido logró la liberación de Guinea-Bissau en 1974 y luego de las islas el 5 de julio de 1975.
Un brecha de 200 PBI
Desde entonces, Cabo Verde es reconocida como una de las naciones con mejores indicadores de África con una economía orientada en los servicios. El turismo es uno de los principales sustentos del país. Entre abril y octubre arriban cruceros de las compañías más importantes del mundo con visitantes en busca de sus playas paradisíacas.
Impulsado por la actividad turística, el Producto Bruto Interno (PBI) del país proyectado para el 2026 es de u$s3.450 millones, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es, aproximadamente, 200 veces menor que el de Argentina, que actualmente oscila los u$s688.000 millones.
Pese a contar con una población 92 veces más chica (46,8 millones vs 525.000) que la de Argentina, el producto caboverdiano per cápita ronda los u$s6.670, 2,2 veces menor que los u$s14.707 que el país sudamericano, una realidad que expresa la capacidad de la isla para explotar su principal recurso, frente a las dificultades de los argentinos para explotar su territorio.
La brecha entre un país y otro también se expresa en el plano geográfico, Argentina ocupa el puesto 80 en el ranking global con 2.780.400 km de superficie, mientras que Cabo Verde está en el otro extremo de la tabla, con sus 4.033 km cuadrados de territorio. La densidad poblacional es similar entre ambos: 139 vs 130 personas por km2.
La estabilidad económica es uno de los aspectos en los que los Tiburones Azules sacan ventaja. Desde 1990, el promedio de inflación anual ronda el 2,7%. Argentina, en cambio, sufrió dos períodos de fuertes aumentos de precios: en la década de los 80´, entre la dictadura y el regreso a la democracia, superó el 3.000%.
Inflación, pobreza y desempleo en Cabo Verde
Actualmente, los caboverdianos registran apenas 1,7% interanual según el Instituto Nacional de Estadísticas. En territorio rioplatense, el nivel de mayo cerró en 33,2% luego de registrar un pico de hasta 211% en diciembre del 2023. Aún lejos del nivel del país africano, las cifras argentinas vienen en franco descenso durante el gobierno de Javier Milei.
La principal fuente de empleo del archipiélago es el turismo y la hotelería. Desde 2020, el nivel de desocupación se desplomó desde el 14% al 6,2%, según datos oficiales del gobierno caboverdiano para 2025. Pero las brechas entre las poblaciones urbanas, como la capital Praia, y las zonas rurales son amplias dado que apenas el 10% de las tierras son cultivables: allí el desempleo asciende a los 12 puntos. Argentina, en cambio, tiene una tasa más alta de 7,6%, aunque el pico está en el gran Buenos Aires con 9,5%.
El términos de pobreza e indigencia, los sudamericanos una vez más, tal como ocurrió con Argelia, Austria y Jordania, registra cifras superiores respecto a sus rivales. La última medición en base a la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria la ubicó en el 34,5%.
A diferencia de Argentina, que mide el umbral en base al ingreso monetario, Cabo Verde utiliza un indicador multidimensional por lo que sus registros son diferentes. Y pese a estar catalogado como un país de renta media-alta, sus indicadores de pobreza se ubican en 24,75% por las dificultades de la población para acceder a recursos. Así y todo, en los últimos años logró un descenso sostenido desde los 35,1% de 2015.
Seguridad, Desarrollo Humano y paridad de género
Cabo Verde es considerado uno de los países más seguros de África. Mientras la tasa de homicidios en el continente oscila entre los 12 y 13 cada 100.000 habitantes, en el archipiélago las tasas caen a a la mitad: apenas un 6,8 según el último dato disponible del Banco Mundial. Las islas no sufren el impacto de las crisis de refugiados que afecta a otros países de la región a raíz de los conflictos bélicos en Sudan del Sur o las hambrunas en el Cuerno de África (Etiopía, Kenia y Somalia).
Argentina, pese a las dificultades económicas y sociales, tiene mejores números que los caboverdianos en términos de seguridad. Su tasa de homicidios ronda los 3,6 cada 100.000 habitantes y está lejos de los guarismos que registra América Latina -la región más insegura del mundo- que se ubican entorno a los 20 muertos cada 100.000. Así las cosas, ambos países reflejan realidades disímiles con sus pares regionales.
A pesar de la estabilidad y de la baja inflación, la población caboverdiana aún está lejos de contar con un nivel de vida aceptable. El Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que mide expectativas de vida, ingresos y acceso a la educación y a la salud ubica al país en el puesto 135 a nivel mundial con un índice de 0,668.
La esperanza de vida al nacer ronda los 76,1 años según el último informe del 2025. Asimismo, de los 11,4 años de escolaridad proyectados, apenas se cumplen con 6,1, hecho que complejiza a posteriori el acceso a un mercado laboral muy limitado por una economía de servicios ampliamente concentrada en el sector de turismo. El sistema de salud público ofrece una cobertura universal, aunque pese a ello la mortalidad infantil es elevada: 10,6 cada 1.000 nacidos.
Argentina, en cambio, se ubica en el puesto 47 (0,86) con una expectativa de vida superior (77,4 años). Además, supera a la nación africana en escolarización: es el mejor país del mundo en términos de alfabetismo e igualdad de acceso a la educación para hombres y mujeres, según PNUD y cuenta con un promedio de 11,2 años de 18,8 años previstos. La cifra de neonatos que fallecen antes de los 5 años de vida es de 8,5.
Por último, ambos países registran guarismos similares en términos de acceso al mercado laboral y a la vida política de las mujeres. El archipiélago africano incluso refleja índices más positivos que Argentina. Según el Indicador de Brecha de Género del Global Gender Gap Report 2025 elaborado por el Foro Económico Mundial, Cabo Verde ocupa el puesto 30 a nivel global mientras que el país sudamericano está en el escalón 37.
Asimismo, en el Parlamento unicameral caboverdiano, por donde pasan las leyes que ordenan a la sociedad de las 10 islas, hay 72 escaños: 34 están ocupados por mujeres, lo que representa una proporción del 47,2%, cercana a la paridad total de género. En el Congreso de la Nación argentina, la cifra se ubica en el 40,1%, con una brecha de 7 puntos por debajo del que registran los africanos.