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7 de julio 2026 - 00:00

Argentina vs Egipto, un duelo de octavos de final del Mundial 2026 que expone realidades socioeconómicas disimiles y sin ganadores

La Selección argentina buscará este martes los cuartos de final del Mundial 2026 frente a los africanos. El cruce invita a comparar dos países con historias, estructuras productivas e indicadores sociales muy distintos: del PBI y la inflación al desarrollo humano, la seguridad y la igualdad de género.

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Lionel Mssi y Mohamed Salah se enfrentan este martes por octavos del Mundial. 

Argentina buscará este martes el pase a los cuartos de final del Mundial 2026. Enfrente estará Egipto, un rival al que nunca se enfrentó por los puntos. Será el tercer seleccionado africano que intentará interponerse en el camino hacia la defensa del título de la Albiceleste y el de más peso hasta ahora dentro de la cancha. Fuera, ambos países exhiben marcadas diferencias en tamaño económico, ingresos, desarrollo humano e indicadores sociales.

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El seleccionado de Lionel Messi llega a los octavos de final luego de superar a Cabo Verde por 3 a 2 en un sufrido encuentro que se definió en el alargue, mientras que los Faraones dieron el golpe al eliminar a Australia en los penales tras igualar 1 a 1. Ambos arrastran el desgaste físico de haber jugado 120 minutos en una fase eliminatoria, pero mantienen las ambiciones intactas.

Desde las 13hs en el estadio de Atlanta se verán las caras el combinado dirigido por Lionel Scaloni, número 2 en el ranking FIFA, frente a los de Hossam Hassan, leyenda del futbol egipcio, cuya selección ocupa el puesto 24 del escalafón global. La máxima ganadora de la Copa América (16 títulos) vs la que ostenta más campeonatos de la Copa de África (7). De un lado, Messi. Del otro, Mohamed Salah.

Dos países, dos realidades económicas y demográficas

Más allá del duelo futbolístico, ambas selecciones representan dos países con trayectorias históricas profundamente distintas. Mientras el Estado argentino se constituyó en el siglo XIX tras el proceso de independencia de España, Egipto es heredero de una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Con más de 3.000 años de historia, el país africano logró mantener una identidad cultural a pesar de los cambios políticos, territoriales y religiosos que atravesó a lo largo de los siglos.

En la actualidad, la Nación del norte de África es una de las más pobladas del planeta. Con 109 millones de habitantes, se ubica en el puesto 15 por detrás de India, China, EEUU, Indonesia, Pakistán, Nigeria, Brasil, Bangladesh, Rusia, México, Japón, Filipina, Congo y Etiopía. Triplica la cifra de Argentina, que según el censo más reciente alcanza los 46,8 millones. La República Árabe cuenta con casi tres veces menos de superficie que el país rioplatense con 1.001.450 km² vs 2.780.400 km², por lo que registra mayor densidad poblacional: 118 hab/km² frente a 16,8.

Los centros urbanos de ambos países reflejan realidades similares en cuanto a la concentración poblacional. En El Cairo viven unas 9.5 millones de personas en 606 km² por lo que registra unos 15.742 hab/km². En CABA viven más de 3 millones de personas en 203 km² (15.150 hab/km²).

Pese a tener menos habitantes, la economía argentina es 60,1% más grande en términos absolutos. Su Producto Bruto Interno (PBI) asciende a u$s688.000 millones, frente a los u$s429.650 millones del país africano, según proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2026. A nivel per cápita, la brecha se amplía a casi cuatro veces: u$s14.707 frente a los u$s3.941 registrados en Egipto, reflejo de una menor generación de riqueza por persona en la mayor economía del norte de África.

La economía egipcia es la segunda más grande de África después de Nigeria en términos de PIB nominal. Según información recopilada por el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, para 2023 la mitad de su PIB estaba compuesto por el sector servicios (52,32%) entre los que se encuentran prestaciones de servicios de la administración pública, el sector de turismo y los servicios del Canal de Suez. El 31% se explica por la industria y un 11% por la agricultura (este último concentra casi un tercio del empleo). En Argentina, el agro representa el principal ingreso de divisas, pero los servicios explican más de la mitad del producto.

Inflación: 33,2% vs 13%

Uno de los pocos indicadores que se inclinan en favor de Egipto es la inflación. Pese a enfrentar un proceso de fuerte aumento de precios a raíz de las guerras regionales y el efecto vigente del conflicto entre Ucrania y Rusia, su tasa interanual es del 13%, considerablemente inferior al 33,2% que registra Argentina. "Estos factores, junto con la devaluación de la libra egipcia, han provocado una elevada inflación desde 2022", informó el Banco Mundial en un informe reciente en el que destacaron las medidas de "estabilización macroeconómica y reformas estructurales, lo que ha dado lugar a una mejora gradual de la actividad económica".

La inflación elevada, aunque en descenso, sigue siendo "una fuente importante de preocupación para los esfuerzos de reducción de la pobreza a corto plazo". "Se estima que la pobreza aumentó debido a la elevada inflación de 2023, aunque este impacto se ha mitigado parcialmente mediante varias rondas de medidas compensatorias gubernamentales, principalmente a través de transferencias monetarias dirigidas a los sectores más vulnerables", señalaron.

Los indicadores de pobreza muestran una realidad similar entre ambos países, un aspecto en el que no hay ganadores y sí hay millones de perdedores. En Argentina, el 34,5% de la población se encuentra en situación de pobreza e indigencia, pese al descenso registrado desde 2023 a la fecha. En Egipto ese porcentaje alcanza el 33,5%. En los últimos 10 años, producto de las guerras regionales y de la sequía y hambruna que afecta al "Cuerno de África", se triplicó la llegada de refugiados. Según ACNUR, pasó de 256 mil personas a 682 mil. "Ampliar la asistencia social bien focalizada sería fundamental para proteger a los más pobres, incluso durante los periodos de aumento de precios", consideraron desde el Banco Mundial.

En el mercado laboral, ambos países muestran cifras relativamente cercanas. La desocupación se ubica en 7,9% en Argentina y en 6,3% en Egipto, con una diferencia de 1,6 puntos porcentuales. Pero el crecimiento poblacional y el aumento de la necesidad de empleo presenta mayores desafíos al país africano. Según el BM, actualmente enfrenta "una elevada informalidad" que se combina con "una proporción creciente de población en edad de trabajar que se encuentra fuera de la fuerza laboral y a bajos niveles de participación laboral femenina y de empleo juvenil".

Seguridad

Otro aspecto en el que se destaca Egipto por sobre Argentina es en materia de seguridad. La República Árabe exhibe una tasa de homicidios más baja con apenas 2,5 víctimas cada 100.000 habitantes, frente a las 3,6 registradas en Argentina. Se ubica ampliamente por debajo de las 13 víctimas por cada 100.000 habitantes que promedia el continente. Sin embargo, ocupa el puesto 113 en el Índice Global de Paz, un relevamiento elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz que se basa en 23 indicadores de organismos oficiales para medir el estado de paz en tres ámbitos: el nivel de seguridad social, la magnitud de los conflictos internos e internacionales en curso y el grado de militarización. Argentina ocupa el escalafón 72.

La comparación entre Argentina y Egipto también revela diferencias significativas en materia de desarrollo humano, un indicador que sintetiza ingresos, educación y salud. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los sudamericanos registran un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,86 que la ubica en el puesto 47 del ranking mundial. Los egipcios, en cambio, están lejos de los primeros lugares: 0,754 y el lugar 100.

La ventaja argentina se explica por un mejor desempeño en los tres componentes que integran el índice. En salud, la expectativa de vida asciende a 77,4 años, frente a los 71,6 años de Egipto. La mortalidad infantil en Argentina se ubica en 8,5 fallecimientos cada 1.000 nacimientos, prácticamente la mitad de los 17 registrados en Egipto, un dato que refuerza la brecha existente entre ambos países en términos de calidad de vida y acceso a servicios esenciales.

En educación, el país sudamericano también presenta indicadores superiores de escolarización y años de estudio promedio, mientras que en ingresos exhibe un nivel de riqueza por habitante considerablemente más elevado.

Brecha de género en Egipto

La brecha de género expone otra de las diferencias entre ambos países. Argentina ocupa el puesto 37 en el Global Gender Gap Report 2025 elaborado por el Foro Económico Mundial, con una puntuación de 0,762, mientras que Egipto se ubica en el puesto 139, con 0,625, entre los países con mayores desigualdades entre hombres y mujeres. En el país africano, por ejemplo, la tasa de empleo de los hombres oscila en torno al 70%, mientras que en las mujeres es de apenas el 17% según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

"Los avances logrados en el aumento del nivel educativo de las mujeres no se han traducido en mejoras en el mercado laboral, con una tasa de participación laboral femenina de tan solo el 17 % en 2024, lo que representa un descenso de 6 puntos porcentuales desde 2010 y una disminución de 54 puntos porcentuales con respecto a la de los hombres", señala un informe reciente de la OCDE. Mejorar la incorporación de las mujeres al mercado laboral no solo mejoraría su bienestar, sino que también impulsaría el crecimiento de toda la economía.

Para las mujeres egipcias, a las dificultades para acceder a un empleo se le suma también el salario que las empresas ofrecen, el cual es ampliamente más bajo que el de los hombres. "En 2023, el salario medio de las mujeres en el sector privado representaba el 77 % del de los hombres", añaden. Estas brechas están directamente relacionadas con la brecha en la participación laboral entre ambos géneros, la incidencia del empleo a tiempo parcial y la composición ocupacional, explican.

A eso se le suma que las mujeres están subrepresentadas en puestos directivos o en posiciones parlamentarias. "En 2024, las mujeres representaban el 22 % de los empleados en puestos de alta o media dirección, y en 2022, el 6 % de las empresas egipcias contaban con una mujer como alta directiva, frente a una media del 15 % a nivel mundial", indica el informe.

A diferencia de Argentina, donde la representación femenina en el Poder Legislativo ocupan el 41% de las bancas del Congreso, en Egipto apenas el 21,2% son mujeres. La Cámara de Representantes, conformada por 596 miembros, cuenta con apenas 160 parlamentarias, mientras que de los 300 integrantes del Senado, solo 32 son senadoras.

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