11 de febrero 2008 - 00:00

Boca empezó el torneo Clausura dejando más dudas que certezas

Rodrigo Palacio elude a Cristian Alvarez y convierte el único gol de Boca. El delantero mejoró, pero todavía no es tan desequilibrante como era. Boca apenas empató en Rosario.
Rodrigo Palacio elude a Cristian Alvarez y convierte el único gol de Boca. El delantero mejoró, pero todavía no es tan desequilibrante como era. Boca apenas empató en Rosario.
Boca la estaba pasando mal cuando se encontró con el gol a favor, pero después tuvo oportunidad de definir el partido y la desperdició, por lo que terminó pagando con el empate.

El primer tiempo en Rosario fue muy parejo. Boca intentaba por los costados, con un Riquelme más convertido en lanzador que en enganche clásico y con Álvaro González y Neri Cardozo desprendiéndose en ataque permanentemente.

Rosario Central, por su parte, defendía muy bien y buscaba con la media distancia de Tomás Costa y la movilidad del colombiano Arzuaga complicar a la defensa de Boca. Las situaciones en ese período fueron muy pocas, y se rescata una gran tapada de Caranta ante Arzuaga mano a mano.

En el segundo tiempo mejoróRosario Central y empezó a generar jugadas de gol ante la defensa de Boca. Hubo un remate de Vizcarra que rebotó en el poste izquierdo de Caranta y dos remates de media distancia del «Kili» González y Costa que inquietaron al arquero de Boca.

Sin embargo, una genialidad de Riquelme dejó a Rodrigo Palacio mano a mano con Cristian Alvarez y el delantero eludió al arquero con una gambeta larga y definió ante el arco vacío.

Allí pareció afirmarse Boca. Riquelme se volvió a adueñar de la pelota y a manejar los hilos.

Por el otro lado, Rosario Central era un manojo de nervios y trataba de atacar sin conseguirlo. Boca parecía tener el resultado asegurado, pero un remate de media distancia de Cristian «Kili» Gonzálezle dio la paridad que merecía Rosario Central.

El Boca de Ischia debutó sin brillar. Algunos chispazos de Riquelme y algunos desbordes de Rodrigo Palacio, que mejoróde acuerdo con sus últimas performances. Después, más de lo mismo. Una defensa que da ventajas, un mediocampo lento, sin el recorrido que le daba Banega con sus pases precisos y un Palermo que si no convierte se pierde en su propia torpeza.

Rosario Central, en cambio, va a tener que mejorar mucho para mantener la categoría, porque es el mismo equipo que finalizó último en el torneo apertura y lo que pueden aportar Ribonetto y Jesús Méndez no parece decisivo, para un equipo necesitado.

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