6 de marzo 2003 - 00:00

Boca fue potencia y definió cómodo

Que le hagan un gol luego de haber perdido una buena oportunidad para convertir y que el árbitro se haya hecho el distraído ante una salida de Burdisso pueden ser contrariedades para cualquier equipo. Más cuando la definición estuvo de parte de Boca en la jugada siguiente porque en el primer avance (o contraataque), Barros Schelotto hizo cambiar planes y estrategias.

Barcelona quedó más obligado que nunca a atacar, y Boca se predispuso para el contraataque. El partido se hizo caliente, por la vehemencia de los ecuatorianos. Hasta que Delgado amagó y, cuando todos esperaban que pusiera la pelota en el medio del arco, envió cruzado y marcó el segundo y definitivo.

Tenorio, Mina, Morigi (algo más adelantado) y Ayoví formaron un semicírculo para abastecer a Brizuela y a Graziani, moviéndose del área. La réplica de Boca fue diferente: pelota cruzada, rápida en la salida, buscando a Ezequiel González para alimentar a Barros Schelotto (por derecha) o alter-nando con Delgado por el centro e izquierda. Distintos, pero el juego se hizo equilibrado.

De todas maneras, el volumen futbolístico de Boca siempre pareció superior, con mayores fundamentos que los ecuatorianos a pesar de que en ofen-siva Brizuela y Graziani siempre daban la sensación de alcanzar una definición que nunca llegó. Más cuando todo Boca prefirió caminar por el filo de una navaja. Se dejó estar, caminó por el filo de una navaja, pero el «Chelo» Delgado le dio tranquilidad al resultado y a Boca para seguir apostando fuerte, más allá del golazo de Graziani para cerrar la noche y poner la última cuota de angustia.

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