26 de febrero 2001 - 00:00

Boca respiró aliviado con la pitada del final

Arce remata pero la pelora saldrá desviada
Arce remata pero la pelora saldrá desviada
Se dijo hasta el hartazgo que este Boca es diferente. Lo sabe su técnico, que lo anticipó; lo presumían sus hinchas cuando se desprendieron de algunos jugadores clave; lo marcan ahora los resultados. Mucho más si en la columna vertebral que necesita todo equipo no están presentes Bermúdez y -fundamentalmente- «Chicho» Serna. Porque Boca deja de ser diferente para dar ventajas demasiado grandes. Más aún si el equipo que está enfrente es Newell's.

La gente de Boca, acostumbrada a los éxitos (indudables del pasado año) y generalmente a los triunfos casi todos logrados con cierta facilidad, debió pasar a las emociones violentas que presenta el juego de estos últimos partidos. Es como para tener en cuenta antes de sentarse en una butaca.

Boca presenta tantos aciertos como deficiencias y crea tantas situaciones para convertir como las que le crean en su propio arco. Ayer estuvo al borde del nocaut, simplemente porque Cobelli desperdició no menos de tres situaciones que se presentan una vez cada tanto y -además-porque Gaitán acertó un remate cuando llegaba la pitada final (se jugaban 47 minutos y monedas).

Como si estas circunstancias fueran pocas, se encontró con un Newell's que le manejó la pelota (vía Saldaña), que le ganó la zona media para procurar un traslado eficaz y encontró en los laterales (Rodríguez y Quintana, fundamentalmente en la primera parte) campo fértil para fabricar huecos. Cobelli (salvo el penal) tiene bastante que ver con el empate.

Sin embargo, Boca es así. Como si fuera un estigma pone todo lo que tiene y a fuerza de «querer» y a todo fervor se va al ataque a matar o morir, o en este caso empatar, cuando parecía el partido terminado. A pesar del desorden, del escaso aporte de Barros Schelotto y Barijho en ataque (con el que tampoco pudo después Delgado), de las imprecisiones, de la falta de orden para manejarse en bloque, logró con la insistencia un premio al esfuerzo.

Seguramente los rosarinos hasta estas horas estarán lamentándose de «su mala suerte», esa que insistimos que en el fútbol no existe. Los goles se hacen, no se merecen. Y boca salió con una sonrisa... cuando había trabajado para una lágrima.

Boca: Abbondancieri; Ibarra, Burdisso, Matellán, Imboden; Arce, Villarreal, Pereda, Gaitán; Barros Schelotto y Barijho. DT: Bianchi.

Newell's:
Cejas; Fuentes, Crosa, Grabinsky; Almirón, Ponzio, Rodríguez, Saldaña; Quintana y Cobelli. DT: Ribolzi.

Goles:
ST 5m Rodríguez (N), 10m Burdisso (B), 30m Cejas, de penal (N), 48m Gaitán (B).

Cambios: ST 23m Pérez por Imboden y Delgado por Arce (B), 40m Vojvoda por Grabinsky (N), 43m Real por Quintana (N).

Estadio: Boca.

Arbitro: Brazenas


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