Cuando el partido agonizaba y el empate tenía sabor a negocio, Boca se quedó sin nada. Un tiro libre por una falta de Gago -muy discutida por los jugadores de Boca- le permitió a Fernandao, después de un cabezazo en el área, marcar el único gol del partido.
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Internacional no fue más que Boca, manejó la pelota en el primer tiempo con la habilidad de Ricardinho y Tinga, pero no creó situaciones de gol en proporción al dominio ejercido. En el segundo tiempo, con la entrada de Marino, Boca ganó en consistencia futbolística y el partido fue más parejo. Incluso hasta lo pudo ganar Boca, que tuvo tres situaciones muy claras: una de Palacio, que pasó cerca del poste derecho; otra de Marino, por arriba del travesaño y un tiro libre de Delgado que Clémer descolgó de un ángulo.
En contrapartida, Inter presionó pero Abbondanzieri sólo tapó un remate de Rafael Sobis, ya que la gran actuación de Daniel Díaz y Schiavi impidió que el «corpulento» Fernandao creara peligro hasta la jugada que definió el partido.
Con el correr de los minutos, los dos se fueron conformando con el empate y el juego se desarrolló en la mitad de la cancha, por lo que parecía que el resultado no se iba a modificar. Sin embargo, cuando se jugaba el tercer minuto de descuento que el árbitro paraguayo Carlos Torres había dado, Inter aprovechó su oportunidad y se quedó con todo. Además, Boca se quedó sin su arquero, Abbondanzieri, para el partido de vuelta, porque fue expulsado al término del encuentro por protestar airadamente la jugada de gol.
Por lo que se vio anoche, Boca puede revertir la situación de local porque el equipo brasileño mostró muchas fallas defensivas y no demasiada agresividad en ataque.
El empate hubiese sido el resultado más justo y conveniente a las pretensiones de Boca, pero esta derrota por la mínima diferencia no es tan mal resultado.
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