El argentino Angel Cabrera firmaba el par en el hoyo 9 cuando la organización del Abierto estadounidense de golf, el segundo torneo de Grand Slam de la temporada, hacía sonar la sirena por amenaza de tormenta para detener el juego en la primera jornada. Cabrera fue el héroe por sus cuatro «birdies» sin errores en el terrible campo de Shinnecock Hills, en Southampton, Nueva York.
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