«El pueblo cubano debería ser libre para viajar donde quiera. El pueblo cubano debería ser libre para decir lo que quiera y tener las creencias religiosas que quiera», dijo el portavoz.
Fleischer lamentó la «doble moral» de las autoridades cubanas y se preguntó «por qué tienen un rasero para un visitante extranjero y uno mucho peor, mucho más represivo, para su propio pueblo».
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