Fernando Cavenaghi festeja uno de sus goles. Fue clave, en la importante victoria de Mallorca.
Mallorca logró un paso importante hacia la clasificación luego del partido de ida por la Copa del Rey ante Sporting de Gijón que terminó 3-1 a favor de los de la isla.
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Un gol de David Barral en el segundo tiempo había complicado el partido para Mallorca, que hasta entonces ganaba con comodidad con los dos goles marcados en el primer tiempo por el delantero argentino Fernando Cavenaghi.
Pero el conjunto balear apretó hasta el final, consiguiendo un resultado mucho más cómodo, aunque no definitivo, para afrontar el partido de vuelta en El Molinón
Sporting afrontó el partido muy aplicado, como si las duras declaraciones de su entrenador, Manuel Preciado, tras la derrota por 3-0 en Getafe hubiesen surtido efecto a la primera de cambios.
Pero, esa declaración de intenciones duró diez minutos, hasta el primer gol de Cavenaghi. A partir de ese momento, el dominio balear fue absoluto. Sin algunos de sus jugadores habituales, lo dos equipos intentaron apoderarse del control del partido, objetivo que sólo lo logró el equipo conducido por Michael Laudrup.
El técnico danés decidió apelar a las rotaciones, aún sabiendo del peligro que le podía traer Sporting, verdugo de su equipo en la Liga (2-0, en El Molinón).
Los futbolistas poco habituales en el 'once' balear intentaron demostrar que tienen sitio en el primer equipo, y lo mismo ocurrió en las filas asturianas, con lo cual se vio un partido atractivo.
Mallorca, entonado por su reciente victoria en Valencia (1-2), tomó la iniciativa a partir del primer gol y creó ocasiones, bien resueltas por la zaga de un Sporting, que con la defensa muy adelantada, peleaba en todas las zonas del campo.
Cavenaghi amplió el marcador tras un penal muy discutible y Sporting acusó el golpe. La ocasión más clara de los asturianos se registró en el minuto 43 con un disparo desviado de Diego Castro.
La entrada de Barral en la segunda parte -sustituyó a Luis Morán- fue providencial para el equipo de Preciado. Apenas llevaba un par de minutos en el terreno de juego cuando aprovechó un forzado despeje de Lux para marcar y meter, de nuevo, a su equipo en la eliminatoria.
El partido cambió de manera radical a partir del gol asturiano. Sporting no se conformaba con una derrota por la mínima y buscó el empate con mucha determinación, ante un Mallorca al que, de repente, se le apagaron las luces.
Sin embargo, la fe y determinación de los jugadores de Laudrup fueron decisivas en los minutos finales, hasta sellar un 3-1 que puede ser decisivo en la vuelta en el estadio El Molinón.
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