Con el aura de Fontanarrosa, la Mesa de los Galanes ya palpita el clásico
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La Mesa de los Galanes y el clásico por uno de sus jugadores: Guillermo O'Keefee.
Ya nada interesa de lo que pasa alrededor del salón. La Mesa de los Galanes se deja envolver por un aura mágica. Los duendes de los personajes más reconocidos de Fontanarrosa, como Inodoro Pereyra, Mendieta y Boogie, comienzan a merodear imaginariamente por el bar. "A mí me gustaría que Argentina gane desplegando un mejor fútbol que Brasil", sugiere Martorell. Y enseguida le da paso a una anécdota imperdible, narrada por el Colorado, que también involucra al Negro. "Cuando Argentina jugó contra Brasil en Italia 90, nos tocó ir a ver el partido a la casa del Negro en Alberdi. Chiquito y yo fuimos vestidos como buenos admiradores del fútbol brasileño. Y el Negro, que era hincha de Central y de Argentina a muerte, nos puteó de lo lindo. Gozamos con el baile del primer tiempo y parte del segundo. Pero cuando Diego hizo esa gran jugada y le sirvió el gol a Caniggia, también nos gustó. Desde ese día pasamos de ser heterosexuales a bisexuales futboleros", reconoce Vázquez, con tono metafórico, entre carcajadas.
Se suman a la charla el Rubén"Pitufo" Fernández y Guillermo O'Keeffe. "¿Vos querías hablar de fútbol? ¿Por qué no nos sentamos en aquella mesa?", chicanea a los demás el Pitufo. El partido del sábado vuelve a ponerse en el foco de la discusión. "Al principio se va a vivir el folclore de Central y Newell's en las tribunas. Después, quizás no", especula Rogelio. "Los medios de prensa tendrían que haber hecho un trabajo de concientización para que todos apoyemos más a la selección", reclama Chiquito.
Por más que el rival sea Brasil, los Galanes no creen que en el Gigante pueda vivirse un clima similar al de aquella ronda semifinal en donde Argentina vino a jugar a Rosario. "Con el Negro y otros muchachos armamos un paquete para asistir a los partidos de primera ronda que se jugaron en Mar del Plata, para ver los tres partidos que se iban a jugar en Rosario y para estar en la final de Buenos Aires. Y justo le tocó venir a Argentina al Gigante, después de perder con Italia, para enfrentar a Polonia, Brasil y Perú. No lo esperábamos; fue un premio. El fervor de la gente fue impresionante", recuerda el Colorado. "Cuando en la platea empezaron a cantar 'Y ya lo ve, y ya lo ve, es el famoso cordobés' levantó los brazos y ahí Kempes empezó a jugar su Mundial", considera el Pitufo.
La mayoría de la mesa no se muestra optimista en el actual ciclo de Maradona al frente del seleccionado. "Sin embargo, en un partido contra Brasil los jugadores suelen sacar ese plus que caracteriza a los argentinos", indica Centurión. "En este país, el fútbol es una cuestión de Estado. Después del presidente y de algún que otro ministro, viene el técnico de la selección en orden de importancia", califica el Pitufo. "¿El presidente es más importante que el técnico de la selección?", pregunta desafiante Martorell.
La presencia de Lionel Messi en el seleccionado que jugará en Rosario no pasará desapercibida ni mucho menos. El crack del Barcelona nació y se crió en la ciudad, más allá de haber emigrado a España con edad de adolescente. "Independientemente de que haya jugado en infantiles en Newell's, el rosarino lo va a querer como un jugador propio", cree el Pitufo. "Nos gusta que se diga que es el mejor jugador del mundo, aunque todavía debe madurar para convertirse en el sucesor de Maradona", plantea Chiquito.
El mozo comienza a retirar los pocillos vacíos. Y una última pregunta queda flotando en la atmósfera de El Cairo. ¿Qué hubiera dicho Doña Rosa, la célebre creación de Fontanarrosa sobre una vidente que intentaba vaticinar la suerte de Argentina en Mundiales y en otros torneos internacionales? "Ojalá que los brasileños no vengan", deslizaron. El Negro sigue pensando en voz alta...





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