Coulthard puso astucia y genio. El piloto escocés soñó el año postergando su casamiento con Heidi, una bella modelo capaz de quitar el aliento al más frío en las pasarelas parisinas. Le juró al patrón Dennis: «Usted me da igual trato que a Hakkinen, yo le peleo el campeonato». Cumplió dejando Brasil con 20 puntos, 6 menos que Schumacher, pero el torneo abierto.
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El campeón dejó Interlagos preocupado con su hermano por el trabajo del sábado. Largar con Ralf y sus ganas tras 68 grandes premios sin victorias era un tema. Michael -una vez más-se fue adelante como un bombero. El plantón de Hakkinen jugó en su contra porque dio entrada al auto de seguridad quedando Montoya cerca. Además, Ralf y Barrichello (semana fatal, sábado mediocre, auto que no arrancó yendo a la grilla) se tocaron feo quedando marginados del trámite. Soñando podio, «Schummy», Montoya y Coulthard.
El colombiano, héroe moral de San Pablo, fue por el campeón con la determinación de los dotados. Apenas liberada la pista, lo midió dos vueltas y le puso el auto en plena curva. Schumacher cerró trayectoria teorizando: «Este nova-to me respeta». Montoya aguantó la embestida, encontró tracción en su motor y se fue adelante con autoridad y carácter. Los pit-stop, aliados muchas veces de Ferrari, quedaban como carta de sorpasso. No se dio porque la lluvia -esta vez-no fue amiga del alemán...
Un toque absurdo
Algunas gotas de lluvia mostraron que el colombiano no teme el seco-mojado; manejó a «Schummy» con los espejos. Este, viendo que no podía en pista, fue rápido a boxes. Montoya aprovechó con vueltas veloces para hacer más luz. Repostó, andaba sobre rieles hasta que en la vuelta 38 «se le vino la noche». Superó en plena recta a Verstappen que, sin pensarlo, se ubicó a su cola sin adherencia. El Arrows montó sobre el Williams, ambos afuera y adiós victoria merecida en el tercer intento en la F-1. Igualmente, Montoya se llevó el respeto de todos. El conjunto auto-piloto-neumáticos (Michelin) se acomodó rápidamente al ambiente.
Coulthard, de ser quinto, pasó a la punta, se manejó con astucia -respecto de la pista y sus cambios-parangonando lo suyo con Schumacher que, extrañamente, jugó a destiempo cada carta. El «dios» Michael salvó 6 puntos de oro peleando a despistes, no quedar en la leca y seguir en lo alto del campeonato.
Resultó bueno lo que realizaron Heidfeld (Sauber), Panis (BAR), Trulli (Jordan) y Fisichella (Benetton), que se llevaron los puntos chicos en juego. Un despiste privó a Alesi de un puntito que añoraba Prost.
El jueves Mazzacane recibió la «bendición» de Prost ante la prensa del mundo. Igual no fue veloz en lo previo (20º el viernes, 21º en clasificación). Adherencia, punto aerodinámico, temperatura en pista, sus bemoles. En tanques llenos (15º) anduvo como Alesi. En carrera navegó con cierto decoro -10º en la vuelta 55- hasta que el embrague lo privó de ver la bandera. Urge clasificar mejor.
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