En febrero de 1992 Diego Maradona se metió a la ciudad de Tres Arroyos en un bolsillo por un enorme gesto que tuvo para con un niño discapacitado al que le cambió la vida junto a otros miles de necesitados.
Diego Maradona en su visita a Tres Arroyos.
En febrero de 1992 Diego Maradona se metió a la ciudad de Tres Arroyos en un bolsillo por un enorme gesto que tuvo para con un niño discapacitado al que le cambió la vida junto a otros miles de necesitados.
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Maradona se había acercado hacia la ciudad ubicada a 500 kilómetros de Buenos Aires para jugar un partido a beneficio y como fue costumbre durante toda su vida, revolucionó al pueblo con su llegada. Ni hablar cuando empezó a hacer lo que más le gustaba y mejor hacía: jugar al fútbol.
Pero terminado el encuentro, Maradona siguió sorprendiendo; esta vez con una acción solidaria que enloqueció a todos. En una fiesta donde se lo homenajeaba, Diego mostró su mejor faceta y agarró el micrófono, subió al escenario a cantarle el cumpleaños a una niña y le dedicó unas palabras a los chicos de la fundación "Caminemos Juntos", organización que acobijaba a niños que no podían caminar.
“Acá hay gente que trabaja para los chicos que no pueden caminar. Acá hay gente que trabaja para los discapacitados que muchas veces creemos que son inferiores a nosotros y no es verdad. Pero con nuestra ayuda vamos a cambiar eso”, fueron las palabras de un Maradona que ayudó a que se creara una institución que ayude a los niños discapacitados de la zona.