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19 de febrero 2017 - 00:26

Dolgopolov, el campeón empresario que también busca el éxito fuera del tenis

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Dolgopolov ganó su tercer título de ATP.
Gustavo Fernández es uno de los mejores exponentes del tenis adaptado mundial, ganador en Roland Garros y el Abierto de Australia. Fue invitado especialmente por la organización para el momento más emotivo del Argentina Open, darle la copa al campeón. Este año, el amo y señor de polvo de ladrillo porteño fue el ucraniano Alexandr Dolgopolov, cuya historia de vida se debate entre los courts, el negocio familiar y una rara enfermedad.

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Este domingo dio el batacazo ante el japonés Kei Nishikori, porque el nipón era el máximo favorito a quedarse con el torneo, pero a lo largo de la semana mostró alguna pequeñas dudas y complejidades para adaptarse a la difícil cancha central del BALTC, escenario del cuarto campeonato más antiguo del mundo detrás de Wimbledon, el US Open y Roland Garros.

El ucraniano, que quedará entre los mejores 60 del mundo (hoy es 66), estuvo muy rápido de piernas y eso le permitió quedar siempre bien parado para deshacer el juego del quinto jugador del ranking. Finalmente fue 7-6 (4) y 6-4 para el europeo, que se llevó el nuevo trofeo del certamen: ya no se entrega el Obelisco sino que fue reemplazado por un mate.

"Estoy muy feliz, jugué muy bien, disfruté toda la semana. Creo que fue increíble mantener el nivel toda la semana, sin perder un solo set. Fui muy consistente", analizó el nacido en Kiev en diálogo exclusivo con ámbito.com.

Ahora Dolgopolov viajará a Río de Janeiro, donde ya supo jugar la final hace tres temporadas. Desde allí seguirá los pasos del emprendimiento familiar que tiene con su hermana Maria, "The Dog Design", una empresa de decoración de interiores.

"Tenemos un estudio de diseño y de real state. No es muy difícil mantener mi carrera de tenista con el negocio, mi madre, mi hermana y mi novia están en el diseño de interiores. Tengo gente en quién confiar y no tengo que controlar cómo van las cosas y poder concentrarme en el tenis", le contó a este medio en el clay del mítico court central Guillermo Vilas del BALTC, allí donde un rato antes se proclamó campeón.

Y profundizó su opinión sobre este estilo de jugador-empresario: "Me gustaría mantenerme así, porque está bueno tener algo fuera del tenis cuando me retire. Quiero tener algo que me interese, un negocio, un hobby. No quiero que todo sea alrededor de este deporte en mi vida, quisiera tener éxito en otra cosa".

Pero la actividad del nuevo campeón no puede exceder un límite. Aunque en la cancha se lo vio muy rápido y soportando tardes agobiantes como la de este domingo, su físico tiene un condicionamiento. Hace cinco años confesó que sufre el síndrome de Gilbert, una rara enfermedad que le produce cansancio y otros problemas a raíz de una falla hepática.

El exceso de actividad le puede generar un decaimiento general que, sumado a una coloración amarilla repentina de la piel, le imposibilita jugar, por lo que debe hacer un parate en el circuito y descansar.

Ante Nishikori, que también está auspiciado por una marca de pochoclo (Nissin) y cuyo arreglo es que en los medios japoneses debe ser nombrado junto a la compañía, el ucraniano no demostró mayores inconvenientes físicos.

Dolgopolov no estaba en los planes y terminó jugando un gran tenis, especialmente en la final. Se fue feliz del club de Palermo, donde levantó su tercer trofeo luego de Umag y Washington. Lo espera Río, otra tierra que supo darle una semana inolvidable.

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