Seis días a la semana, unos 3.500 trabajadores se esfuerzan en una lucha contra el reloj.
Soccer City, el estadio de Johannesburgo, el lugar donde habló Nelson Mandela a 100.000 personas tras su liberación y que será escenario de la final del Mundial-2010, va a terminarse dentro de los plazos, según el gobierno de la ciudad.
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"Esta es la catedral del fútbol africano y está concluida en un 90%. Estamos trabajando en pequeños detalles", afirmó Gaynor Mashamite-Noyce, el portavoz de la municipalidad de Johannesburgo a la prensa sudafricana.
Mandela, que había pasado 27 años en prisión, apeló en 1990, en ese escenario que se encuentra en Soweto, a luchar por una Sudáfrica reunificada.
Seis años después, ya como presidente de la nación, levantó en ese mismo estadio la mano del futbolista blanco Neil Tovey, capitán del la selección que batió en la final de la Copa de Africa a Túnez por 1-0.
El antiguamente llamado FNB Stadium está situado en Soweto, el inmenso barrio negro de Johannesburgo, y en el comité organizador insisten en que será terminada su renovación dentro de cuatro meses, como está previsto, después de haber comenzado en enero de 2007.
El Soccer City será el estadio más grande de Africa, ya que su capacidad ha sido aumentada de 80.000 a 94.700 asientos, y será escenario de la ceremonia inaugural y también de la final, con un coste de renovación de 3.000 millones de rands (267 millones de euros).
Seis días a la semana, unos 3.500 trabajadores se esfuerzan en una lucha contra el reloj para que esté finalizado en el plazo estipulado.
Parecido en su forma a los vanguardistas Allianz Arena de Múnich y el Nido del Pájaro de Pekín, es de color naranja y marrón por fuera y tendrá 150 palcos, un restaurente de 300 plazas dentro del estadio y un aparcamiento para 15.000 autos.
Una de las cosas más llamativas es el túnel de los jugadores que conduce al campo y que se parece a una mina de oro, en homenaje a la industria que condujo al crecimiento de Johannesburgo en la economía sudafricana.
Al no poder terminarse a tiempo su renovación, no pudo ser el escenario de la final de la Copa de las Confederaciones, que se disputa el domingo en Ellis Park, el mítico templo del rugby, entre Brasil y Estados Unidos.
Pero será el teatro de la final el 11 de julio, un día con el que sueña Sudáfrica y en el que cientos de millones de personas estarán pendientes de lo que ocurra en el Soccer City.
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