En la última del año, Mercedes volvió a quedarse con todo
En Abu Dabi, Rosberg ganó su tercera carrera consecutiva, seguido por Hamilton. Fue el duodécimo 1-2 de la escudería alemana en la temporada en la cual revalidó el título de Constructores.
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Hamilton y Rosberg fueron los protagonistas excluyentes de la Fórmula 1.
Y con firmar la vuelta rápida -la 44, precisamente- en una carrera que arrancó de día y concluyó con luz artificial en las modernas instalaciones de Yas Marina. En la que el finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari) fue tercero y capturó el cuarto puesto en el campeonato, lo único que estaba en juego, en detrimento de su compatriota Valtteri Bottas (Williams), cuyo equipo tuvo fallas irrecuperables en su primer pit stop.
Bottas -que finalizaría decimotercero- se incorporó de forma temeraria (unsafe release) tras su pase por garajes, golpeando al inglés Jenson Button (McLaren), por lo que tuvo que volver a entrar a cambiar el morro y recibió una sanción de cinco segundos.
"Kimi" -último campeón mundial de Ferrari, en 2007- concluyó justo por delante de su compañero alemán Sebastian Vettel, líder del cuatrienio glorioso de Red Bull, que logró los únicos tres triunfos que no se apuntaron las "Flechas de plata" y acabó tercero el Mundial, a 103 de los 381 puntos que coronaron a Hamilton.
Y en la quinta posición, tras arrancar cuarto, llegó el mexicano Sergio Pérez (Force India), que, con 25 años, completó su mejor temporada, concluyendo el Mundial en novena posición, con 78 puntos.
Carlos Sainz (Toro Rosso), de 24, hijo del doble campeón mundial de rally de mismo nombre, acabó con nota alta una temporada en la que sólo los fallos estratégicos y la falta de fiabilidad evitaron que acabase más adelante. El debutante madrileño fue undécimo y no puntuó, pero acabó la última carrera por delante de su compañero holandés Max Verstappen, el mejor neófito del año (duodécimo, con 49 puntos) al que superó en el duelo interno de calificación (10-19).
Sainz fue, por primera vez en quince años, el mejor español en un Mundial de Fórmula Uno, al acabar decimoquinto, con 18 puntos, siete más que Fernando Alonso, que respiró, aliviado por el final una temporada de pesadilla, la peor de toda la historia de McLaren, en su reencuentro con el motorista japonés Honda.
Tras usar doce motores -ocho más de lo permitido-, con las consiguientes penalizaciones que le hicieron salir casi siempre desde el fondo de parrilla; y con ocho abandonos, Alonso completó su año de pesadilla, en su regreso a la escudería que preside Ron Dennis, con un decimoséptimo puesto en Abu Dabi.
Donde sólo pudo superar a los Manor del inglés Will Stevens y del castellonense Roberto Merhi, el tercer español en pista, que hizo todo lo que pudo el año de su debut con el peor coche en pista.
El doble campeón mundial asturiano (2005 y 2006, con Renault), que el sábado sufrió un pinchazo y quedó eliminado en la Q1, fue golpeado en la salida por el Sauber del brasileño Felipe Nasr, lo que provocó que, a su vez, echase de pista y forzase el abandono a las primeras de cambio del venezolano Pastor Maldonado (Lotus), decimocuarto en el Mundial, con 27 puntos.
Alonso rompió una llanta, tuvo que parar en garaje y, además, fue sancionado, por lo que, desde ese momento, completó la carrera desde los puestos de detrás.
Rosberg salió bien, paró dos veces -en la décima y en la trigésima primera de las 55 vueltas que se dieron a Yas Marina- y batió sin mayores problemas a Hamilton, que hizo su primera entrada en garaje un giro después que "Nico", pero prolongó su segunda entrada hasta la 40.
El inglés, que llegó a recortar cinco de los segundos perdidos, entró en meta a ocho segundos del hijo del mítico Keke Rosberg -campeón del mundo para Finlandia en 1982-. Sainz, que salió décimo y llegó a ir quinto, libró un interesante duelo final con Kvyat pero no pudo puntuar en la última carrera de su primer curso en F1. Se conformó con un undécimo puesto, en espera del nuevo motor Ferrari que el año próximo está llamado a alzar a mejores puestos a la escudería de Faenza.




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