En un partido vibrante, Barcelona pasó a semis de la Copa del Rey
-
Para el infarto: River eliminó a San Lorenzo por penales y avanzó a cuartos de final
-
Arrancaron los playoffs del Torneo Apertura: Huracán eliminó a Boca, River le ganó por penales a San Lorenzo y Talleres se quedó con el clásico
Xavi, Alves y Pedro festejan el paso a semifinales.
A los de Pep Guardiola ni siquiera los golpeó la salida por lesión de uno de sus cerebros, Andrés Iniesta, a la media hora de juego.
En eso se iba la primera etapa cuando apareció Messi en todo su esplendor. Seguido en la carrera por Xabi Alonso, y a las puertas del área, metió un pase perfecto entre las piernas de Arbeloa y Pepe para el remate de Pedro (el reemplazante de Iniesta), que definió con un derechazo para establecer el 1-0.
Los minutos hasta el cierre de la etapa fueron vibrantes: Messi recibió la amarilla por una fuerte falta a Pepe (el jugador que le había pisado la mano en el choque de ida), el rosarino recibió después una dura entrada de Lass y, del tiro libre consecuente (a la izquierda del área), llegó el segundo tanto "culé".
Xavi ejecutó la falta, la pelota dio en la barrera y cruzó todo el área y, por la derecha, Dani Alves sacó un zapatazo brillante que se clavó en el ángulo más lejano del arco de Iker Casillas.
Toda la tranquilidad acumulada por Barcelona en el primer tiempo se diluyó, sorpresivamente, en el segundo: el equipo de Guardiola perdió la brújula como pocas veces y el Real Madrid resucitó (se sobrepuso inclusive a un gol anulado a Sergio Ramos).
Cristiano Ronaldo terminó con el maleficio y anotó su primer gol en el Camp Nou para el descuento, a los 22 minutos, y Karim Benzema, que entró en lugar de "Pipita" Higuaín, empató a los 26. El clásico, otra vez, tenía un cierre apasionante, dramático.
En ese escenario surgió, una vez más, Lionel Messi. Primero con una corrida y habilitación para Piqué que el central, acompañando como centrodelantero, no llegó a conectar; después con un remate desde la puerta del área que se fue a centímetros del palo izquierdo.
Si no alcanzaron para romper el empate, las apariciones de Messi, su amenaza constante, aquietaron la reacción madridista.
Los de Mourinho volvieron a apelar entonces al juego brusco, como ya se hizo costumbre ante el Barsa, se quedaron con diez hombres por la expulsión de Sergio Ramos y se diluyeron, rendidos, a la superioridad de su enemigo. Que pasó a las semifinales de la Copa del Rey (donde se enfrentará con el ganador del cruce entre el Valencia y Levante) y, de la mano de Messi, agiganta su leyenda.



