El encuentro entre All Boys y Godoy Cruz, por la fecha 33 del Grupo A de la Primera Nacional, terminó envuelto en un escándalo que combinó violencia, detenciones y una controversia arbitral que promete generar repercusiones.
El partido terminó 0-0 en Floresta, pero quedó marcado por los incidentes con la Policía y una polémica arbitral inédita: Nicolás Lamolina revirtió un penal tras las protestas de los jugadores locales.
Nicolás Lamolina cobró un penal que no fue para Godoy Cruz, los jugadores de All Boys le mostraron un celular y luego revirtió la medida. eL El árbitro aclaró que cambió la sanción porque se respaldó en su asistente.
El encuentro entre All Boys y Godoy Cruz, por la fecha 33 del Grupo A de la Primera Nacional, terminó envuelto en un escándalo que combinó violencia, detenciones y una controversia arbitral que promete generar repercusiones.
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Antes del inicio hubo enfrentamientos entre hinchas y efectivos policiales; durante el partido, el árbitro Nicolás Lamolina quedó en el centro de la polémica tras cobrar dos penales discutidos para el conjunto mendocino y dar marcha atrás con el segundo en medio de los reclamos del equipo local.
Los incidentes comenzaron una hora y media antes del encuentro, en las inmediaciones del estadio Islas Malvinas. Según trascendió, dos personas que tenían derecho de admisión intentaron ingresar al estadio y la Policía les impidió el acceso. La situación derivó en agresiones contra los uniformados, corridas, piedrazos y disparos de balas de goma.
El operativo terminó con ocho integrantes de la barra brava de All Boys detenidos y dos efectivos de la Policía de la Ciudad con heridas leves. El clima de tensión se trasladó luego al campo de juego, donde el arbitraje de Lamolina protagonizó uno de los episodios más insólitos de la jornada.
Durante el partido, el juez sancionó un penal a favor de Godoy Cruz por una supuesta mano de Emiliano Purita, aunque la pelota había impactado en la cabeza del futbolista. Martín Pino ejecutó el remate y la pelota dio en el travesaño, por lo que el marcador permaneció sin cambios.
La segunda controversia llegó en los minutos finales. Lamolina sancionó otra pena máxima para el equipo mendocino por una infracción de Iván Zafarana sobre Axel Rodríguez, que había ocurrido fuera del área. Los jugadores de All Boys protestaron de inmediato y le señalaron al árbitro que el contacto se había producido fuera de los límites del área.
En medio de las discusiones, apareció un teléfono celular con imágenes de la jugada. La situación provocó una interrupción prolongada, de aproximadamente 24 minutos, con reclamos de ambos planteles y deliberaciones de la terna arbitral. Finalmente, Lamolina revirtió su decisión y cobró tiro libre en lugar de penal, aunque mantuvo la expulsión de Zafarana. El banco de suplentes de All Boys también fue expulsado en su totalidad.
La escena abrió un interrogante reglamentario: en la Primera Nacional no hay VAR y la utilización de imágenes exhibidas desde un celular no forma parte del procedimiento oficial de revisión arbitral. La modificación del fallo, por lo tanto, quedó bajo la lupa, más allá de que la infracción efectivamente se hubiera cometido fuera del área.
Después del encuentro, Lamolina dio su versión de lo ocurrido.. El árbitro sostuvo que inicialmente había interpretado que la infracción se produjo sobre la línea y explicó que el asistente Méndez le manifestó sus dudas acerca de la ubicación del contacto.
“Es un trabajo en equipo, confié en él”, afirmó el juez, al explicar que volvió a consultar a su asistente y que este le indicó que la falta había sido afuera. También negó haber observado directamente las imágenes del teléfono y aseguró que la situación lo sorprendió.
“En mi vida iba a pensar que me iba a pasar algo como esto. Es algo grave, que no puedo dejar pasar”, expresó Lamolina, quien además cuestionó la presencia de personas que, según su relato, no estaban autorizadas a permanecer en esa zona del campo de juego.
Así, el empate sin goles quedó relegado a un segundo plano. Los incidentes previos, las ocho detenciones, las lesiones de los policías y la polémica por el penal anulado convirtieron al partido en un nuevo foco de preocupación para el fútbol argentino, tanto por la violencia alrededor de los estadios como por las dudas sobre los procedimientos arbitrales.