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Como contrapartida, Estudiantes fue un equipo anodino, que no tuvo personalidad para resolver el planteo que le proponía el rival. Estuvo inseguro en defensa, sin equilibrio en la mitad de la cancha y tirando largos pelotazos como única forma de atacar. Ni siquiera con el ingreso del delantero Maceratesi por el defensor Cáceres tuvo más presencia ofensiva y empujó en lugar de atacar.
Gimnasia fue el mejor de los dos y aunque con el correr de los minutos fue graduando sus avances, siempre fue el más peligroso, porque Enría bastó para desequilibrar a toda la defensa y su reemplazante Vargas no bien ingresó marcó el cuarto gol. Gimnasia sabe que ganó más que tres puntos.
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